El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, advirtió que la República Dominicana enfrenta desafíos climáticos que podrían superar las capacidades del Estado si no se adoptan acciones estratégicas de manera urgente. Durante el coloquio “Eventos climáticos recientes que reafirman la urgencia de la resiliencia estratégica en República Dominicana”, organizado por el Ministerio de Defensa y la Universidad Nacional para la Defensa (Unade), Puig enfatizó la necesidad de fortalecer la coordinación intersectorial para responder a los riesgos climáticos.
Puig señaló que la respuesta ante esta amenaza no debe estar fragmentada entre diversas instituciones, por lo que es crucial contar con una plataforma única de información y monitoreo geográfico nacional. Esto permitiría que todas las instituciones trabajen sobre un mismo mapa, con datos accesibles en tiempo real.
El funcionario destacó que es necesario que la Presidencia de la República, el Ministerio de Defensa, el de Obras Públicas, Salud Pública, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y otras entidades compartan información sobre los eventos climáticos. Esto facilitaría una respuesta conjunta para mitigar y gestionar los riesgos en las comunidades.
Además, Puig propuso implementar modelos predictivos con Inteligencia Artificial para integrar imágenes satelitales y de radar en la observación y proyección de escenarios climáticos. También resaltó la importancia de contar con un sistema de alertas que utilice sensores para monitorear los flujos en ríos y cañadas, permitiendo una respuesta inmediata a desbordamientos.
Este sistema de alertas geolocalizadas emitiría avisos a la población a través de la telefonía celular, facilitando evacuaciones precisas en zonas de alto riesgo. “Esto no es un tema tecnológico; se trata de salvar vidas y garantizar la seguridad nacional”, afirmó Puig.
El vicepresidente también hizo hincapié en que el país debe aprender de experiencias pasadas para no repetir errores. Recordó que la falta de impacto directo de fenómenos meteorológicos desde 1998 ha generado una falsa sensación de seguridad, citando el huracán George, que causó pérdidas equivalentes al 14% del Producto Interno Bruto (PIB) de la época.
Como ejemplo de la nueva realidad climática, mencionó las lluvias torrenciales de noviembre de 2022 y 2023 en Santo Domingo, que causaron graves inundaciones y pérdidas económicas significativas. En particular, el disturbio atmosférico del 17 y 18 de noviembre de 2023 descargó alrededor de 481 milímetros de agua sobre la capital.
A pesar de los avances como la Ley de Ordenamiento Territorial y la creación del Instituto Dominicano de Meteorología, Puig subrayó la importancia de impulsar las leyes de Cambio Climático, de Agua y de Gestión de Riesgo. Con el apoyo del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), se está diagnosticando el sistema nacional de observación y medición hidrometeorológica para fortalecerlo.
Finalmente, recordó que, con apoyo de la Coalición para el Desarrollo de Infraestructuras Resilientes (CDRI), se está desarrollando un sistema de alerta temprana a nivel nacional y regional, en colaboración con Haití y Cuba, donde el COE y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) juegan un rol central.

