El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, viajó este domingo a Francia para participar en la cumbre del G7, donde busca reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, para abordar la amenaza de aranceles de Estados Unidos a productos brasileños. Esta será la décima participación de Lula en este encuentro durante sus tres mandatos no consecutivos.
La diplomacia brasileña está enfocada en concretar un encuentro bilateral con Trump para reactivar las relaciones y tratar de evitar la imposición de nuevos aranceles que podrían alcanzar hasta el 37.5% por supuestas prácticas comerciales desleales y deficiencias en el combate al trabajo forzoso. En Brasilia, se considera que la nueva ola de agresiones de la Casa Blanca tiene un trasfondo electoral, con Lula culpando a la oposición ultraderechista liderada por el senador Flávio Bolsonaro.
La tensión aumentó tras una reunión entre Trump y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, donde Estados Unidos designó como organizaciones terroristas a las bandas criminales brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV). Lula, en respuesta, defendió la soberanía nacional y acusó a Bolsonaro hijo de ser un «traidor» por instigar lo que considera una posible intervención militar de EE. UU.
Este conflicto ofrece a Lula la oportunidad de capitalizar políticamente la situación en plena precampaña electoral, donde se perfila como favorito por seis puntos, según un sondeo. Su discurso en defensa de la soberanía ha demostrado ser efectivo, ya que el año pasado sus niveles de aprobación aumentaron tras un choque similar con Washington.
En el ámbito europeo, Lula también busca reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para discutir el veto a la importación de carnes y otros productos brasileños debido al uso de antimicrobianos prohibidos en Europa, una decisión que entrará en vigencia el 3 de septiembre.
Mientras las reuniones con Washington y Bruselas están pendientes, se confirma un encuentro con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, lo que genera expectativas sobre un posible acuerdo de asociación económica entre Japón y Mercosur.
La agenda de Lula incluye al menos tres intervenciones centradas en la defensa del multilateralismo, la exigencia de mayor contribución financiera de las naciones ricas ante emergencias globales y la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de las Naciones Unidas (ONU). También participará en un debate sobre inteligencia artificial y la protección de menores en internet, presentando a la delegación suramericana como un referente global tras la adopción de un Estatuto Digital de la Niñez y la Adolescencia en marzo de este año.
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