InicioCulturaLos «Joldan» reflejan la búsqueda de respeto en jóvenes dominicanos

Los «Joldan» reflejan la búsqueda de respeto en jóvenes dominicanos

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Durante dieciocho años, un semáforo en el camino al CECANOT ha sido testigo de la transformación de unos tenis, que pasaron de estar expuestos al polvo y al sol a ser exhibidos en vitrinas y finalmente en un edificio de tres plantas. Mientras tanto, el semáforo permanece inmutable, señalando colores que muchos motoristas ignoran. Esta situación refleja una epidemia de daltonismo selectivo, donde el rojo del semáforo se vuelve invisible, pero los colores de unos «Joldan» son fácilmente reconocibles.

En la cultura dominicana, la «pinta» es un asunto serio. Los jóvenes sienten la necesidad de llevar los tenis adecuados y una gorra en el ángulo correcto, mostrando una actitud de conquista, a pesar de las carencias. La importancia de la apariencia va más allá de lo superficial; se trata de ser visto y reconocido.

La autora Min Jin Lee, en su obra «Pachinko», ofrece una perspectiva sobre esta obsesión por los tenis. Ella recuerda la humillación de sus padres por ser pobres y entiende que un joven sin recursos puede sentir la necesidad de adquirir unos tenis caros. Para muchos, lo que realmente importa es el respeto que se puede ganar a través de la apariencia.

Esta búsqueda de respeto puede estar motivada por heridas emocionales que no son visibles. Detrás de esos cordones puede haber un deseo de pertenencia y de no ser juzgado. La presión por lucir bien puede llevar a los jóvenes a hacer sacrificios económicos significativos.

Algunos jóvenes ahorran durante meses para poder comprar esos tenis, mientras que otros recurren a métodos menos éticos, como el robo. Este intercambio de bienes refleja una curiosa dinámica social: un celular robado puede permitir que alguien estrene una versión mejorada de sí mismo.

Sin embargo, la admiración que se busca es efímera. Una vez que se estrenan los tenis, siempre aparece alguien con un modelo más nuevo y caro, iniciando nuevamente la carrera por la validación social. Esta competencia constante hace que la meta se vuelva difusa.

Al avanzar, el edificio de tres plantas queda atrás, un símbolo de la evolución del mercado de calzado. Aunque no se conocen las historias que encierran sus paredes, lo que se ha observado es suficiente para entender la complejidad de esta dinámica social.

Quizás el verdadero daltonismo no radica en confundir los colores del semáforo, sino en la incapacidad de reconocer a las personas detrás de los zapatos que llevan. La búsqueda de respeto a través de la apariencia puede llevar a una desconexión con la verdadera identidad.

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