Las intensas lluvias recientes han inundado el mercado público de Barahona, exponiendo alimentos como tomates, ajíes y plátanos a aguas contaminadas que arrastran desperdicios. Esta situación ha generado preocupación entre comerciantes y consumidores, quienes llevan más de 30 años reclamando la construcción de un nuevo mercado que garantice condiciones adecuadas para la venta de productos alimenticios.
Las inundaciones han revelado las precarias condiciones sanitarias y estructurales del mercado, donde el desbordamiento de alcantarillas y la acumulación de aguas sucias representan un riesgo de contaminación. Actualmente, las autoridades mantienen la alerta amarilla en Barahona y las provincias de la región Enriquillo debido a las condiciones meteorológicas adversas.
Las áreas inundadas han obligado a compradores y comerciantes a transitar por espacios anegados, lo que aumenta la preocupación por los riesgos sanitarios. Parte del agua que llega al mercado proviene de los alrededores del antiguo cementerio de Barahona y circula por contenes y sistemas de alcantarillado que frecuentemente se desbordan.
Las aguas contaminadas arrastran sedimentos y basura, acumulándose en los espacios donde se venden productos esenciales para cientos de familias. En imágenes de la situación se observan puestos de venta rodeados de agua, con mercancías expuestas sobre mesas improvisadas y cajas plásticas, a escasa altura del agua acumulada.
La venta de carne de pollo, carne de res y otros artículos de primera necesidad también se ve afectada, ya que los compradores deben atravesar áreas inundadas para adquirirlos. Este contacto con aguas potencialmente contaminadas puede facilitar la transmisión de enfermedades a través de los alimentos.
Entre las enfermedades que pueden surgir de esta situación se encuentran la salmonelosis, fiebre tifoidea y hepatitis A, además de infecciones parasitarias. La exposición de alimentos a aguas contaminadas representa un grave riesgo para la salud pública, especialmente para aquellos productos que se consumen crudos.
La problemática del mercado no es nueva; comerciantes organizados han solicitado desde hace tres décadas la construcción de una nueva plaza que cumpla con las condiciones de higiene y seguridad necesarias. Arrin Féliz, dirigente de la Asociación de Comerciantes de Barahona, indicó que han mantenido reuniones con autoridades, pero hasta ahora no se ha concretado una solución.
Se ha informado que el Gobierno tiene identificado un terreno de aproximadamente 100,000 metros cuadrados para la construcción de un nuevo mercado. Sin embargo, mientras esta iniciativa no se materialice, los vendedores continúan operando en condiciones inadecuadas, con mercancías expuestas a contaminantes.
Las recientes inundaciones han puesto de manifiesto la urgente necesidad de que las autoridades intervengan en el mercado público de Barahona, donde se manipulan y comercializan alimentos diariamente. La situación actual no solo afecta a los comerciantes, sino también a las familias que dependen de este centro de abastecimiento para su alimentación.

