Leonel Fernández se posiciona como el principal candidato para las elecciones de 2028, tras la difusión de un video donde el asesor del oficialismo cuestiona su edad, lo que indica que es el rival a vencer. Este comentario revela que el PRM ve a Fernández como la mayor amenaza en el panorama político actual.
La estrategia del oficialismo incluye la repetición de la narrativa de que Fernández representa el «candidato del pasado», sugiriendo que las nuevas generaciones demandan líderes diferentes. Algunos voceros del PLD también han adoptado esta narrativa, posiblemente con la intención de mejorar su posición tras los resultados de las últimas elecciones.
Desde la perspectiva política, esta táctica busca romper la polarización entre la Fuerza del Pueblo y el PRM, lo cual es crucial para que el oficialismo recupere terreno electoral. Sin embargo, este enfoque podría favorecer a quienes actualmente están en el poder.
El PRM ha implementado una estrategia de doble pinza. Primero, intenta desacreditar a Fernández inflando la teoría de su «vejez», y segundo, construye una narrativa estadística que omite escenarios donde Fernández compite directamente con figuras del oficialismo.
Recientemente, estudios de ACD Media mostraron que la Fuerza del Pueblo es preferida por el 35.7% de los encuestados, superando al PRM con un 31.5%. Estos estudios también indicaban que Fernández competía de manera cercana con figuras como Carolina Mejía y David Collado, pero esos datos han desaparecido de la discusión pública.
La creciente insistencia en la narrativa de la edad de Fernández coincide con la reducción de espacios donde se mide la competencia presidencial. A pesar de los intentos de ocultar la realidad, el desgaste del oficialismo se hace evidente ante la población, que enfrenta problemas como el aumento del costo de la vida y la inseguridad.
Fernández se ha reposicionado como el principal referente del descontento ciudadano y como una figura capaz de ofrecer una alternativa de poder. La narrativa de la «vejez» ha resultado ser un bumerán para el oficialismo, que al intentar desacreditarlo, ha reafirmado su relevancia en la oposición dominicana.
En conclusión, los esfuerzos por minimizar a Fernández solo han confirmado que sigue siendo el candidato más observado y relevante de cara a las elecciones de 2028.
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