La noticia del nódulo maligno de León XIV ha generado desconcierto y preocupación en el Vaticano, tras confirmarse que el papa fue operado de un tumor cancerígeno y se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho. A sus 71 años, el pontífice, elegido en mayo de 2025, enfrenta un nuevo capítulo en su pontificado, marcado por su estado de salud.
El equipo médico y la Santa Sede han asegurado que el adenocarcinoma pulmonar detectado ha sido extirpado con éxito. Sin embargo, los resultados de los análisis moleculares de los tejidos y ganglios linfáticos recuperados son cruciales para determinar los posibles tratamientos a seguir.
Impacto en el pontificado y la comunidad
La situación ha llevado a que la atención se centre en la salud de León XIV, lo que ha causado sorpresa y tristeza entre los fieles. Diana Mercedes Zahir, peruana residente en Roma, expresó su pesar al conocer la noticia, deseándole una rápida recuperación.
Una de las preocupaciones actuales es el viaje apostólico programado del papa a Argentina, Uruguay y Perú, que está previsto entre el 6 y el 17 de noviembre. Este sería su primer recorrido latinoamericano, con un itinerario que incluye 14 vuelos y más de 40 discursos.
A pesar de que el Vaticano no ha confirmado cambios en el viaje, las especulaciones aumentan. Especialistas han desaconsejado que un paciente que acaba de ser operado de un tumor realice un viaje tan extenso, aunque la decisión final dependerá del equipo médico del pontífice.
Francesco Cognetti, oncólogo consultado, indicó que normalmente no se permite volar de inmediato tras una operación, pero que, dependiendo de la evaluación médica, podría ser posible después de varias semanas.
Por ahora, la expectativa crece en torno a la recuperación de León XIV, quien, al igual que su antecesor Francisco, podría continuar trabajando desde el hospital según su estado de salud. La oficina de prensa de la Santa Sede informó que el papa tuvo una noche tranquila tras la operación y se espera una actualización sobre su condición a primera hora de la tarde.
Este es el segundo ingreso hospitalario en la vida de Robert Prevost, nacido en Estados Unidos y nacionalizado peruano. La primera vez fue como joven misionero en Perú, cuando contrajo fiebre tifoidea, según su biografía escrita por Elise Ann Allen.

