La derecha ha logrado una nueva victoria en América Latina con la elección de Abelardo de la Espriella</ en Colombia, continuando una tendencia que ha visto líderes populistas de derecha ganar elecciones en varios países de la región. A pesar de este auge, expertos advierten que no hay evidencias claras de un cambio ideológico estructural, sino un entorno favorable para candidatos ajenos al sistema político tradicional.
Desde Argentina hasta Honduras, la derecha ha tomado el control de numerosos palacios presidenciales, con la notable excepción de Brasil y México. Según la especialista en ultraderechas Lisa Zanotti, los nuevos líderes comparten la habilidad de canalizar el resentimiento popular, construir marcas personales sólidas y establecer alianzas estratégicas.
Un ejemplo de este fenómeno es Nayib Bukele, presidente de El Salvador, quien ha encarcelado a casi el 2% de su población y ha ganado popularidad al ofrecer soluciones simples a problemas complejos como la delincuencia y la crisis económica. Su estilo ha influenciado a otros líderes, incluido De la Espriella, quien ha sido apodado el «Bukele de Temu».
Zanotti señala que los sistemas presidenciales en América Latina facilitan que los políticos emergentes se conecten directamente con los votantes, eludiendo partidos tradicionales que han perdido credibilidad. En contraste, la década de 2000 estuvo marcada por el ascenso de gobiernos de izquierda que implementaron programas sociales durante un periodo de bonanza de materias primas.
Sin embargo, el colapso de los precios de estas materias primas y el aumento del crimen organizado han cambiado el panorama político. Los votantes han comenzado a buscar alternativas en políticos que se presentan como antisistema, como De la Espriella, quien ha captado la atención de una clase media frustrada por la inseguridad.
La derecha ha prometido soluciones rápidas a problemas como la delincuencia, a menudo con propuestas extremas. En varios países, el crimen organizado ha evolucionado, convirtiéndose en actores económicos que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos, como lo demuestra la situación en Ecuador y Brasil.
Según la última encuesta de Latinobarómetro, el 75% de los latinoamericanos encuestados reportaron un aumento en la delincuencia en el último año, y un tercio de ellos afirmó haber sido afectado directamente por el crimen. Esta percepción de inseguridad ha impulsado el apoyo a candidatos de derecha en las elecciones recientes.
Los gobiernos de derecha en otras partes del mundo también han intentado influir en la política latinoamericana. Donald Trump amenazó a Colombia con retirar ayuda militar si el senador Iván Cepeda ganaba, lo que resultó en un aumento en la aprobación del presidente Gustavo Petro y en el apoyo a su candidato en las elecciones.
Sin embargo, algunos líderes que han alcanzado el poder enfrentan desafíos para cumplir con las expectativas. En Bolivia, Rodrigo Paz ha enfrentado protestas por escasez, mientras que en Ecuador, Daniel Noboa ha visto un aumento en la tasa de homicidios tras una breve disminución. La situación de De la Espriella en Colombia sigue siendo incierta, y analistas se preguntan cómo será su gobierno en la práctica.

