La cordialidad y el servicio en la República Dominicana han sido objeto de reflexión tras experiencias recientes en el Aeropuerto Internacional de Las Américas y en una oficina del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant). A pesar de la fama de amabilidad que caracteriza a los dominicanos, muchos usuarios han reportado un trato frío y desorganizado en estos espacios públicos.
En el aeropuerto, el regreso a la isla estuvo marcado por una sensación de decepción, donde la falta de empatía y el calor humano que se espera fueron notoriamente ausentes. La experiencia se repitió al intentar renovar la licencia de conducir, donde algunos empleados intentaron ofrecer un buen servicio, pero otros, como un encargado de seguridad de apellido Ramírez, complicaron el proceso.
Conversaciones con otros usuarios revelaron que esta frustración no es única. Muchos habían realizado citas en línea, pero aún así se les exigía presentar documentos impresos que no eran retenidos, lo que generó una sensación de desorganización y desconsideración hacia el ciudadano.
La percepción de que la amabilidad y el buen trato están en declive se ha extendido a comercios y centros de servicio, donde la prisa y la irritación parecen haber reemplazado la cordialidad. Esta situación plantea la pregunta sobre si realmente los dominicanos seguimos siendo reconocidos por nuestra hospitalidad y alegría.
La importancia de la empatía
El objetivo de estas observaciones no es criticar de manera destructiva, sino expresar una preocupación genuina. A pesar de los avances en tecnología y modernidad, parece que la humanidad y el trato amable están quedando rezagados. Servir a los demás implica empatizar y tratar a las personas con dignidad, donde una simple sonrisa puede marcar la diferencia en el día de alguien.
La riqueza de la República Dominicana radica no solo en sus playas y gastronomía, sino en su gente. Por ello, es fundamental promover el buen trato y la cortesía en la convivencia diaria. Aunque existen dificultades como el estrés y el costo de la vida, mantener una buena actitud sigue siendo una elección poderosa.
Es esencial no perder la esencia que caracteriza a la sociedad dominicana. La prisa no debe robarnos la cortesía, y las dificultades no deben hacernos olvidar que la educación, la empatía y la amabilidad son también parte de nuestra identidad nacional.
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