El general retirado y escritor José Miguel Soto Jiménez ha presentado su libro titulado «Los muchachos de la democracia».
Esta obra es un testimonio sobre los militares que defendieron la institucionalidad en momentos críticos de la historia dominicana.
Con 36 años de distancia, Soto Jiménez siente que es «una deuda moral» contar la historia de aquellos oficiales que, en 1990, se unieron para proteger la voluntad popular en las urnas.
Asegura que su intención no era buscar el poder, sino salvaguardar la democracia.
El libro, que consta de 248 páginas, se centra en la crisis electoral del «fraude colosal» que afectó al país en esa época.
En este contexto, tres líderes políticos destacados fueron Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.
Un grupo comprometido con la democracia
Soto Jiménez, quien fue Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas entre 2000 y 2004, narra cómo un grupo de oficiales jóvenes y idealistas se organizó para defender la voluntad del pueblo.
Este colectivo, que no tenía un nombre formal para evitar ser detectado, fue apodado «los muchachos de la democracia» por el expresidente Hipólito Mejía.
El autor reconoce que su movimiento fue una «anomalía institucional», pero argumenta que surgió como respuesta a la amenaza de desconocer el voto ciudadano. Con el tiempo, el grupo creció hasta alcanzar cerca de 170 oficiales en 1994.
Muchos de estos oficiales alcanzaron posiciones de mando y promovieron reformas para la profesionalización de las Fuerzas Armadas.
Soto Jiménez destaca que estas decisiones sentaron las bases para la institucionalidad en gobiernos posteriores.
Reflexiones sobre la democracia actual
En su obra, Soto Jiménez también reflexiona sobre el estado actual de la democracia dominicana.
Evita afirmar si existe o no, y en su lugar, la describe como un proceso en desarrollo.
«Hemos avanzado mucho. Es una democracia en construcción», señala.
Sin embargo, advierte sobre el riesgo de retroceso y enfatiza la importancia de no permitir que la democracia involucione.
«Ha costado demasiado llegar hasta aquí», afirma con firmeza.
El autor plantea que los partidos políticos deben priorizar el interés nacional y fortalecer el Estado de derecho.
También destaca el papel del ciudadano como actor central en el sistema democrático, subrayando que la democracia debe traducirse en bienestar para todos.
Finalmente, Soto Jiménez dedica su libro a José Francisco Peña Gómez, reconociendo su compromiso con la democracia.
«La muerte no releva a los hombres del compromiso con la amistad», concluye el autor.
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