Jacob Misiorowski ha sorprendido en la MLB con una velocidad récord, consolidando su candidatura al Cy Young mientras juega para los Cerveceros. Este año, su desempeño desafía las leyes de la física y la biomecánica, dejando a muchos preguntándose cuánto tiempo podrá mantener este nivel de rendimiento.
Las expectativas sobre Misiorowski son altas, ya que su rendimiento impacta directamente en las posibilidades de Milwaukee de ganar la Central de la Liga Nacional. Junto a él, otros lanzadores, como el dominicano Cristopher Sánchez, también están en la lucha por el prestigioso premio.
El espectáculo que ofrece Misiorowski al lanzar es electrizante. Con una altura de 6’7 pies, logró registrar una recta a 105.5 millas por hora contra los Cubs el 26 de junio. Solo unas semanas después, lanzó 57 picheos por encima de las 100 millas en un solo juego contra los Cardenales el 7 de julio.
Sus estadísticas son impresionantes, liderando la Liga Nacional en efectividad, ponches, WHIP y bateo de oposición. Actualmente, su nombre se posiciona como uno de los mejores lanzadores en el béisbol.
Un dato relevante es que el 40 % de sus lanzamientos alcanzan las 100 mph, lo que equivale a 670 de 1,662 lanzamientos. El siguiente más cercano es el venezolano Edgardo Henríquez con 254 lanzamientos. Esta cifra representa la mayor cantidad de pitcheos que superan las tres cifras desde la introducción de Statcast en 2008.
A pesar de su éxito, la historia reciente de la MLB ha demostrado que los lanzadores que abusan de la velocidad enfrentan riesgos significativos de lesiones. Muchos expertos advierten sobre los límites estructurales del cuerpo humano, especialmente al lanzar a altas velocidades de manera constante.
Para Misiorowski, el verdadero desafío será mantener su salud y la capacidad del cuerpo técnico para gestionar su carga de trabajo. Su futuro en la carrera por el Cy Young dependerá de su madurez en el montículo y de cómo maneje su propio rendimiento.
Si logra superar las expectativas y mantenerse saludable, el Cy Young podría ser suyo. Sin embargo, si su brazo sucumbe ante el esfuerzo, se abrirá un debate sobre los riesgos de perseguir la velocidad extrema en el béisbol actual.

