El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, describió la reciente interceptación de una flotilla de ayuda como un «total éxito».
El ejército israelí anunció que detuvo a decenas de militantes propalestinos que intentaban llevar asistencia a la Franja de Gaza, interceptando la flotilla frente a las costas de Creta.
Las autoridades de Israel informaron que capturaron a 175 activistas a bordo de aproximadamente veinte barcos, mientras que los organizadores del convoy elevaron la cifra a 211, incluyendo a una concejala del Ayuntamiento de París.
Inicialmente, se tenía previsto que todos los detenidos fueran trasladados a Israel.
Sin embargo, el canciller israelí, Gideon Saar, comunicó que, tras un acuerdo con el gobierno de Grecia, los civiles serían desembarcados en las costas griegas en las próximas horas.
El ministerio de Exteriores griego aseguró que se encargará de su regreso seguro a sus países de origen.
Composición y reacciones internacionales
La flotilla estaba compuesta por más de 50 barcos que partieron en semanas recientes de ciudades como Marsella, Barcelona y Siracusa.
En respuesta a la interceptación, varios países, incluyendo España, Turquía y Pakistán, denunciaron «violaciones flagrantes del derecho internacional» por parte de Israel.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, convocó al encargado de negocios de Israel en España, afirmando que «Israel vuelve a violar la legalidad internacional al asaltar una flotilla civil en aguas que no le pertenecen».
Netanyahu, por su parte, caracterizó a los participantes de la flotilla como «partidarios» del movimiento islamista palestino Hamás.
El gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, expresó su respaldo a Israel y criticó a los aliados europeos que apoyaron la flotilla.
El portavoz de la diplomacia estadounidense, Tommy Pigott, indicó que se estudiarían medidas para imponer consecuencias a quienes apoyaran la flotilla pro-Hamás.
Activistas de la flotilla afirmaron que su objetivo era romper el bloqueo de Gaza y llevar ayuda humanitaria a la región, que enfrenta severas restricciones.
La Flotilla Global Sumud reportó que sus barcos fueron abordados por lanchas militares que utilizaron armas de asalto y ordenaron a los participantes que se agruparan en la parte delantera de los barcos.
Yasmine Scola, una de las activistas a bordo de un barco no interceptado, denunció que fueron «secuestrados» por Israel.
Las autoridades israelíes, en cambio, afirmaron haber encontrado preservativos y cocaína en los barcos interceptados, mientras que la AFP verificó que la interceptación ocurrió en la zona económica exclusiva de Grecia.
El portavoz de la cancillería israelí, Oren Marmorstein, aseguró que la operación se llevó a cabo en aguas internacionales y sin causar víctimas.
Amnistía Internacional criticó a Israel por impedir que barcos civiles transportaran alimentos y medicinas a los palestinos, lo que, según la organización, demuestra la extensión del bloqueo israelí desde 2007.
La Franja de Gaza, gobernada por Hamás, ha estado bajo un estricto bloqueo israelí desde hace más de 16 años.
La reciente guerra, provocada por un ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, ha exacerbado la crisis humanitaria en la región, generando una grave escasez de alimentos, agua y medicinas.
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