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Instituto Escuela de Gascue enfrenta abandono y promesas de restauración

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En el sector de Gascue, en el Distrito Nacional, un inmueble emblemático que albergó al antiguo Instituto Escuela se ha convertido en el centro de un conflicto entre la comunidad y las autoridades académicas.

Este lugar, que alguna vez fue un símbolo educativo, enfrenta un presente de abandono y un futuro incierto marcado por promesas de restauración.

Dirigentes comunitarios y exalumnos del instituto han denunciado el deterioro progresivo del espacio. Hablan de arrabalización y de la pérdida de su valor urbano y simbólico, exigiendo que se respete el propósito educativo para el cual fue transferido.

La situación ha generado un creciente descontento entre los residentes del área.

Por su parte, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) asegura que mantiene su compromiso de restaurar la edificación y transformarla en un moderno campus universitario.

Sin embargo, reconocen que las limitaciones financieras han dificultado el avance del proyecto, que parece estancado.

Historia y legado del Instituto Escuela

El terreno, que abarca unos 5,600 metros cuadrados y cuenta con una edificación de aproximadamente 1,000 metros, actualmente funciona como un depósito de materiales y estacionamiento de autobuses del Ministerio de Educación.

Esta realidad contrasta con la rica historia del lugar, que fue fundado por exiliados españoles y operó entre 1946 y 2008, siendo declarado patrimonio cultural en 2012.

Andrés Alejandro Aybar Báez, un exalumno y miembro de la junta de vecinos, expresa su preocupación por el estado del inmueble.

Recuerda que el Instituto Escuela fue un lugar de formación integral, donde se cultivaban valores como el amor a la patria y el respeto por el orden.

Aybar enfatiza que el lugar debe preservarse como un legado educativo en la República Dominicana.

La presidenta de la Junta de Vecinos Primavera de Gascue, Bienvenida Castro, ha mantenido múltiples encuentros con representantes de Flacso.

A pesar de no haber recibido el título de propiedad, asegura que la comunidad no se opone a un nuevo campus universitario, pero sí a la arrabalización del lugar.

Algunos vecinos incluso sugieren que, si el proyecto no se lleva a cabo, el terreno debería revertirse al Estado para crear un parque público.

Compromisos y desafíos para el futuro

Desde Flacso, la directora en República Dominicana, Cheila Valera Acosta, explica que la institución adquirió el inmueble por 121.5 millones de pesos con la intención de rescatar su valor patrimonial.

El proyecto incluye la restauración de la fachada original y la incorporación de nuevas infraestructuras, con una inversión estimada de 240 millones de pesos.

Sin embargo, el financiamiento sigue siendo el principal obstáculo.

El pasado 5 de febrero, Flacso presentó el diseño del nuevo campus a representantes de juntas de vecinos de Gascue, buscando recoger sugerencias y fortalecer el vínculo con la comunidad.

Valera menciona que el presidente Luis Abinader se ha comprometido a aportar 300 millones de pesos para viabilizar la obra, que también incluiría espacios culturales y de integración comunitaria.

A pesar de las promesas, la ocupación actual del inmueble sigue generando inquietud. Valera aclara que el Ministerio de Educación ocupa el espacio de manera temporal, pero la confusión sobre la titularidad ha prolongado esta situación.

Mientras tanto, la edificación, que data de los años cuarenta, sigue esperando la ejecución de un proyecto que ya está diseñado, pero aún no ha comenzado.

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