Las autoridades de India han decidido este martes imponer prisión preventiva a tres de los cuatro propietarios del edificio que se incendió el lunes en Lucknow, causando la muerte de 15 personas, en su mayoría estudiantes de un centro educativo que funcionaba en el lugar.
La Autoridad de Desarrollo de Lucknow (LDA) informó que se realizaban actividades comerciales en locales que solo estaban autorizados para uso residencial, y se ha iniciado la acción tras constatar que la construcción violaba el plan de edificación aprobado.
El incendio se produjo en un centro de estudios de animación digital donde muchos estudiantes, con edades entre 16 y 25 años, estaban en clase en el momento del incidente. Aún se desconoce el origen exacto del fuego.
Un tribunal judicial ha enviado a prisión a tres de los cuatro acusados por cargos de intento de homicidio involuntario y conducta negligente, mientras que la LDA ha anunciado la demolición inmediata de la estructura de tres plantas, que operaba de manera ilegal.
La magnitud de esta tragedia ha llevado al jefe de Gobierno regional, Yogi Adityanath, a ordenar una auditoría de seguridad a gran escala en hospitales, escuelas y centros formativos en todo el estado de Uttar Pradesh.
Los nuevos detalles indican que la mayoría de las muertes se debieron a la asfixia, ya que el edificio carecía de salidas de emergencia y las llamas bloquearon la única escalera disponible, atrapando a los alumnos en los pisos superiores de una tienda de mascotas.
Testigos describieron escenas de pánico, donde vecinos lanzaron piedras para romper los cristales de las ventanas, permitiendo que algunas personas se deslizasen por cables eléctricos o saltaran al vacío, resultando gravemente heridas.
La indignación ha crecido tras revelarse que el inmueble tenía una orden de demolición por construcción ilegal desde 2016, la cual fue revocada de manera irregular dos meses después de ser emitida.
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