Autoridades federales y del Estado de México incautaron 3,374 máquinas tragamonedas en un operativo conjunto, vinculadas a grupos delictivos que extorsionaban a comerciantes y reclutaban jóvenes a través del juego ilegal. La operación se realizó entre el 11 y el 20 de julio en 84 municipios, donde se llevaron a cabo inspecciones y cateos simultáneos.
Las investigaciones de la fiscalía estatal revelaron que las máquinas eran instaladas bajo intimidación en negocios locales como abarrotes, papelerías y farmacias, con el objetivo de financiar actividades de narcomenudeo y préstamos irregulares. Este tipo de extorsión generaba ingresos ilícitos que afectaban gravemente a los propietarios de los establecimientos.
Según el informe de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el dinero extraído de las máquinas aseguradas superó las nueve toneladas en monedas de distintas denominaciones, lo que equivale a más de nueve millones de pesos, aproximadamente 517,000 dólares. Además, el valor comercial de las tragamonedas se estimó en más de 50,6 millones de pesos, unos 2,907,000 dólares.
La afectación financiera total a los grupos criminales superó los 59,8 millones de pesos, equivalentes a unos 3,436,000 dólares. Durante las diligencias, las fuerzas de seguridad también localizaron un taller clandestino en el municipio de Tultitlán, donde se ensamblaban y mantenían estos aparatos de explotación ilegal.
Las autoridades indicaron que la operación de estas máquinas no solo generaba ingresos a través de la extorsión, sino que también servía para enganchar a menores de edad en actividades delictivas. Este fenómeno representa un grave problema social que afecta a la comunidad.
El dinero incautado será objeto de un proceso de extinción de dominio, que permite al Estado retirar la propiedad de bienes de origen ilícito para destinarlos al gasto público. Esta medida busca desarticular las redes delictivas y devolver a la sociedad lo que les fue arrebatado por la criminalidad.

