La beca para estudiar Educación representa actualmente el 0.45 % de las que otorga el Inafocam, y la carrera ha perdido casi la mitad de sus estudiantes en los últimos cinco años. Desde 2015, quienes desean estudiar Educación deben demostrar habilidades de lectura y razonamiento matemático antes de ingresar a la universidad, lo que ha elevado la exigencia de entrada a esta carrera. Aunque la normativa fue modificada en 2023, la reducción de becas preocupa respecto a la calidad docente en el país.
El Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam) financia el programa Docentes de Excelencia, que entre 2020 y 2025 otorgó entre 400 y 624 becas anuales para estudiar una licenciatura en Educación. En 2025, se otorgaron solo 400 becas, la cifra más baja del periodo. En contraste, el Inafocam otorgó un total de 89,021 becas ese mismo año, donde la formación inicial de grado representó solo el 0.45 % del total.
La inversión del Inafocam en formación inicial fue de aproximadamente RD$359 millones de un total de RD$3,917 millones. La mayoría de los recursos se destinaron a diplomados, especialidades y maestrías para docentes en ejercicio, lo que genera inquietud sobre la renovación del magisterio. En 2022, la meta era becar a 1,000 bachilleres, pero solo se alcanzaron 470 debido a la falta de nuevos programas mientras se evaluaba el programa de becas.
Los datos sobre los becarios activos también son preocupantes, ya que bajaron de 2,752 en 2024 a 1,715 en diciembre de 2025. A pesar de que se incorporaron 400 nuevos becarios y se graduaron 308, faltan alrededor de 1,100 jóvenes que no se explican en la memoria oficial. El MESCyT tampoco ha abordado esta situación, ya que sus becas nacionales de grado oscilan entre 2,500 y 3,000 por año, y las licenciaturas en Educación solo recibieron entre 80 y 135 becas.
La matrícula en el área de Educación ha disminuido drásticamente, pasando de 102,715 estudiantes en 2019 a 55,744 en 2024, lo que representa una caída del 46 %. Aunque la UASD, principal universidad en esta área, tardó en adaptarse a la normativa, la pandemia también impactó negativamente en la matrícula. Sin embargo, se observa una recuperación en el nuevo ingreso, que aumentó de 4,400 estudiantes en 2020 a 8,208 en 2024.
Las pruebas de ingreso han revelado una baja tasa de aprobación. En 2020, solo 1,381 de 17,931 bachilleres que tomaron la POMA también aprobaron la PAA. Desde la implementación de la nueva normativa, se matricularon 5,132 jóvenes, muy lejos de los 20,000 maestros prometidos. En respuesta, se han suavizado los requisitos de ingreso, lo que ha permitido que más aspirantes accedan a la carrera.
El filtro de calidad ha mostrado resultados, ya que el 95 % de los egresados formados bajo la normativa de 2015 ingresó a la carrera docente pública en 2022. Sin embargo, en los concursos generales, la tasa de aprobación ha sido menor, con solo 21 % de los aspirantes aprobando en 2023. Esto pone de manifiesto la discrepancia entre los objetivos de calidad y los recursos destinados a la formación inicial.
Para mejorar la calidad docente, es fundamental aumentar las becas de formación inicial y establecer metas claras con seguimiento público. La OEI recomendó en 2021 combinar la prueba de ingreso con otros criterios de evaluación, lo que podría ser una vía viable para fortalecer la formación de futuros maestros. Actualmente, se hacen cuatro peticiones: que el MESCyT publique el puntaje de corte de la PACE, que el Inafocam explique la falta de becarios y que se abra la convocatoria para 2026.

