El bailarín español Igor Yebra ha compartido en su autobiografía cómo la esclerosis múltiple, que lo alejó de los escenarios hace nueve años, ha transformado su vida y su perspectiva. En el libro titulado «¿Por qué somos tan estúpidos y no estamos ya bailando?«, Yebra detalla su trayectoria artística y el impacto de la enfermedad en su vida personal y profesional.
Yebra, quien se formó en la escuela del coreógrafo Víctor Ullate y tuvo una exitosa carrera internacional, se niega a hablar de «aceptación» respecto a su condición. En una entrevista, expresó que sería falso aceptar una situación que no desea y que no le desearía a nadie. Asegura que su experiencia ha sido un proceso de aprendizaje constante, donde cada día presenta nuevos desafíos.
El diagnóstico llegó tras un pitido persistente en su oído en 2015, que lo llevó a una resonancia magnética. Aunque no se encontraron anomalías en el oído, el estudio reveló lesiones en su cerebro, marcando el inicio de un cambio radical en su vida. Desde entonces, Yebra ha aprendido a convivir con la enfermedad, que presenta cambios diarios.
Nacido en Bilbao en 1974, Yebra debutó profesionalmente en 1987 y ha sido primer bailarín en compañías reconocidas como el Australian Ballet y el Ballet de la Ópera de Burdeos. Su repertorio incluye grandes clásicos y obras contemporáneas, y uno de sus logros más destacados fue ser el primer bailarín no ruso en protagonizar «Iván el Terrible» en el Kremlin.
A pesar de sus éxitos, Yebra reflexiona sobre la tristeza de no haber disfrutado plenamente de sus logros en el pasado. Sin embargo, tras su diagnóstico, ha cambiado su relación con la vida y ahora valora cada pequeño momento. Ha recibido múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo el Gran Premio del Concurso de Eurovisión para Jóvenes Bailarines en 1991.
La esclerosis múltiple lo llevó a retirarse progresivamente de la danza, aunque inicialmente intentó ocultar su situación. En su autobiografía, describe un periodo de negación, donde rechazaba propuestas profesionales. Con el tiempo, las oportunidades comenzaron a escasear, y su última actuación como bailarín fue en 2017 en el Bilbao Arena.
A pesar de su retiro, Yebra se mantuvo activo en el mundo artístico, dirigiendo el Ballet Nacional Sodre de Uruguay y participando en diversos proyectos. También ha criticado la enseñanza de la danza en el País Vasco, señalando la falta de formación adecuada y la dependencia de compañías extranjeras.
Yebra, quien cerró su escuela de danza en 2025, sigue abierto a nuevos proyectos artísticos. A pesar de las limitaciones físicas que le impone la enfermedad, ha descubierto nuevas capacidades personales. Considera que su transformación más significativa ha sido en su forma de pensar y entender el mundo, valorando la libertad mental por encima de todo.

