La hermana de Esmeralda Moronta, mujer asesinada el miércoles por su expareja en el sector Alma Rosa I de Santo Domingo Este, pidió mayor atención a las víctimas de violencia. Estefanía Moronta lamentó la tragedia que afecta a su familia y cuestionó la respuesta de las instituciones encargadas de asistir a mujeres en situaciones de riesgo.
“Ella fue a una entidad donde entendíamos que estaba segura y al momento de salir de esa entidad fue que ocurrió el hecho que marcó nuestra familia, porque hoy nuestra hermana no está con nosotros”, expresó Estefanía. En este contexto, solicitó a las autoridades que su familiar no sea “una más” y reclamó mayor empatía y preparación del personal que trabaja en las unidades de violencia de género y fiscalías del país.
Demandas de atención y capacitación
Estefanía hizo un llamado a la atención y a la empatía de los empleados que asisten a las víctimas. “Siempre hay palabras detonantes cuando una víctima busca ayuda y ahí deben encender todas las alarmas”, manifestó. Además, solicitó que en estas dependencias haya personal capacitado y custodios permanentes para brindar seguridad y asistencia adecuada a quienes acuden en busca de protección.
La hermana de la víctima explicó que Esmeralda había acudido a interponer una denuncia, acompañada de una amiga, tras haber sido agredida por su expareja, Omar Tejeda, lo que terminó en tragedia. La situación resalta la necesidad de un sistema más efectivo para proteger a las mujeres en riesgo.
Esmeralda dejó en la orfandad a un niño de 10 años y otro menor de tres. Según Estefanía, uno de los pequeños ya se encuentra bajo el cuidado de familiares, mientras que el otro permanece con su padre. Esta situación añade un doloroso contexto a la tragedia familiar.
Recordando a su hermana, Estefanía la describió como una mujer trabajadora, emprendedora y llena de sueños. “Era una muchacha con un espíritu que contagiaba el lugar donde llegaba. Queremos recordarla como un ser de luz, alegre y con muchas ganas de superarse”, expresó.
Los restos de Esmeralda son velados en la funeraria municipal de Los Girasoles, después de ser entregados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), y recibirán cristiana sepultura en el cementerio Cristo Redentor.
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