El Gobierno dominicano ha propuesto reducir en un 50% los fondos destinados a los partidos políticos como parte de las medidas para enfrentar la crisis global. Esta iniciativa surge en un contexto donde sectores de la oposición han demandado sacrificios económicos y mayor austeridad para mantener la estabilidad social ante la situación internacional.
La propuesta no debe interpretarse como un intento de debilitar a la oposición, ya que el Gobierno ha respondido a varios de estos reclamos. Se han tomado medidas como la reducción del gasto en publicidad, limitaciones en compras y viáticos, así como restricciones en la operatividad institucional, lo que refleja un ajuste orientado a redistribuir el peso de la crisis.
Además, se han destinado más de RD$1,061 millones al subsidio de fertilizantes para garantizar la seguridad alimentaria. Sin embargo, la resistencia surge cuando la propuesta afecta directamente a los partidos políticos, evidenciando que los intereses económicos pueden prevalecer sobre los colores partidarios.
Según la resolución de la Junta Central Electoral (JCE), los 41 partidos reconocidos en el sistema costarán al Estado más de RD$1,620 millones en 2026, lo que representa un aumento de RD$120 millones respecto al año anterior. Esto ha llevado al Foro Permanente de Partidos Políticos de la República Dominicana (FOPPPREDOM) a exigir el respeto de la partida presupuestaria ante la JCE.
En tiempos de crisis, la carga económica debe ser compartida entre todos los sectores, incluidos los partidos políticos. La contradicción de calificar la medida como “superficial” plantea la pregunta de si la oposición puede exigir eficiencia y austeridad, pero rechazarla cuando afecta sus propios ingresos.
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