El presidente Luis Abinader destacó el legado del expresidente Ulises Francisco Espaillat durante su discurso en el marco del Día de la Ética, celebrado el 29 de abril. Abinader enfatizó que, casi 150 años después de la gestión de Espaillat, su ejemplo sigue siendo relevante en un tiempo donde la ciudadanía demanda instituciones efectivas y líderes coherentes. Resaltó que la ética se ha convertido en una condición esencial para la legitimidad democrática.
El mandatario subrayó que el legado de Espaillat resuena en la actualidad, especialmente al promover una gestión pública transparente y mecanismos de rendición de cuentas. Defendió la independencia del Ministerio Público y la aplicación imparcial de la ley, afirmando que el poder solo es legítimo cuando se ejerce con integridad, tal como lo creía Espaillat.
Abinader mencionó que cada contrato público debe ser visto como una inversión en servicios para la población, como escuelas y hospitales, reafirmando que los recursos del Estado pertenecen al pueblo. Además, destacó que la ética debe ser el principio rector de toda acción pública, sin depender de las circunstancias.
El presidente advirtió que sin ética, la política se degrada y la administración pública pierde su propósito. Sin embargo, con ética, la política puede transformarse en un instrumento de cambio y la gestión pública en un vehículo de justicia, garantizando la dignidad democrática para todos.
Para concluir, Abinader reflexionó sobre la importancia de mantener vivo el legado de Espaillat, señalando que no se trata de venerar el pasado, sino de asumir una responsabilidad activa. Instó a cuidar y hacer crecer el «fuego» que representa la confianza de la gente y la dignidad del servicio público.
El presidente cerró su discurso enfatizando que mientras ese fuego siga vivo, también lo hará la promesa de un país mejor.

