El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció que su gobierno recuperará el control de la región del Chapare, bastión del exmandatario Evo Morales, donde sus seguidores han impedido la ejecución de una orden de captura en su contra. Esta decisión se produce tras la crisis política más grave de su gestión, que comenzó en noviembre pasado, cuando indígenas, obreros y cocaleros protestaron durante siete semanas exigiendo su renuncia debido a la crisis económica.
Paz declaró este miércoles que «vamos a recuperar cada territorio que hoy día no nos pertenece», durante un evento con motivo del aniversario de la policía. Afirmó que «aquí no hay dueños, ni de territorios, ni de sectores», refiriéndose a la influencia de organizaciones sociales en el Chapare, según aclaró la Presidencia.
El mandatario decretó un estado de excepción el sábado pasado, lo que permitió el levantamiento de los bloqueos que afectaban diversas vías del país. El gobierno ha señalado a Morales de ser el promotor de las protestas, acusándolo de financiarlas con recursos del narcotráfico, aunque no ha presentado pruebas concretas.
Morales se encuentra en el poblado cocalero de Lauca Eñe desde fines de 2024, tras la emisión de una orden de captura en su contra por un caso de trata de menores, acusación que él niega. En una entrevista reciente, advirtió que si el gobierno decide intervenir el Chapare, «aquí va a haber problemas, estamos bien organizados».
El exjefe de Estado también afirmó que sus partidarios «se van a defender» y criticó la política neoliberal del actual gobierno, sugiriendo que está provocando un clima que podría llevar a una guerra civil. Hasta el momento, el Ejecutivo no ha anunciado una fecha para una posible intervención en la región del Chapare.
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