El empresario turístico Frank Rainieri ha expresado su preocupación por el incumplimiento en el planeamiento urbano en Bávaro y la región Este del país.
Sus críticas se dirigen a las autoridades encargadas de autorizar proyectos urbanísticos, a quienes acusa de actuar de manera improcedente y violatoria de las normativas establecidas.
Rainieri señala que muchos de estos proyectos no cumplen con las normas y requisitos necesarios, careciendo de la supervisión adecuada por parte de los organismos responsables.
Esta situación se repite en diversas provincias y municipios del país, lo que genera un clima de inseguridad y desorden en el desarrollo urbano.
Entre los organismos responsables se encuentran la Oficina de Planeamiento Urbano de cada alcaldía y el Ministerio de Viviendas y Edificaciones Estatales.
Sin embargo, Rainieri denuncia que, a menudo, se otorgan permisos de construcción sin el cumplimiento de los protocolos necesarios.
La necesidad de un cumplimiento efectivo
En un artículo publicado en 2017, se abordó la importancia de que la Oficina de Planeamiento Urbano cumpla con sus funciones.
Según la ley, esta oficina debe asistir a los ayuntamientos en el diseño y ejecución de planes de desarrollo, regulando el uso del suelo y la edificación.
Sin embargo, en muchos casos, las obras se construyen antes de obtener los permisos correspondientes, lo que genera un desorden en el desarrollo urbano. Esto afecta la calidad de vida de los ciudadanos y el orden institucional.
Rainieri también destaca que muchas construcciones se realizan en lugares inapropiados, careciendo de servicios básicos como estacionamiento y afectando el tránsito.
A pesar de las violaciones, los permisos son concedidos, lo que agrava la situación.
Requisitos para un desarrollo ordenado
El empresario enfatiza que antes de iniciar cualquier proyecto, es fundamental contar con la autorización de la Oficina de Planeamiento Urbano. Esto incluye obras como hospitales, escuelas, y centros comerciales, que deben cumplir con rigurosos requisitos legales y sociales.
Además, menciona que las urbanizaciones y residenciales deben estar en áreas adecuadas, con acceso a servicios básicos como agua potable y energía eléctrica.
La falta de cumplimiento de la Ley Número 368-22 de Ordenamiento Territorial también contribuye a la problemática actual.
Rainieri concluye que, si se respetan las normativas, se lograría un desarrollo urbano más organizado y seguro, evitando problemas de congestión en las vías públicas.
La necesidad de un cambio es urgente para mejorar la calidad de vida en las ciudades.
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