La fotógrafa mexicana Abril Rojas, parte de la flotilla humanitaria interceptada por Israel, denunció haber sufrido un «secuestro» de más de un día a manos del Ejército israelí, donde experimentaron disparos, malos tratos y condiciones extremas de hacinamiento. Rojas, quien viajaba en el barco ‘Romántica’ con una tripulación de nueve personas, relató su experiencia en una entrevista desde Ciudad de México.
La flotilla, compuesta por más de 50 embarcaciones, partió a finales de abril desde Barcelona con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a Gaza. Sin embargo, el 28 de abril, antes de llegar a Grecia, fueron interceptados por el Ejército israelí. Rojas recordó que alrededor de las 7 de la noche, las comunicaciones fallaron repentinamente y un grupo de diez militares armados abordó su barco, exigiendo que se mantuvieran quietos.
Condiciones de detención
Después de ser interceptados, los activistas fueron trasladados a un «gran» buque de guerra israelí, que Rojas describió como un «campo de concentración flotante». Allí, los 175 activistas fueron hacinados en tres grandes contenedores, donde sufrieron constantes malos tratos y condiciones extremas, con temperaturas que alcanzaron hasta 50 grados durante el día.
Rojas detalló que en la noche el frío era intenso y no tenían acceso a abrigo, ya que les habían quitado todas sus pertenencias. En un momento, los militares realizaron un conteo por nacionalidades, durante el cual dispararon directamente hacia los activistas, resultando en heridas para algunos, incluido un compañero de Rojas.
Detención de un compañero
Entre los activistas se encontraba Saif Abukeshek, de nacionalidad española y palestina, quien fue separado del grupo y pasó diez días detenido en Israel bajo acusaciones de terrorismo. Rojas recordó que durante su detención, Abukeshek fue llevado mientras todos estaban en una posición de castigo, y su grito fue escuchado por los demás activistas.
Abukeshek fue uno de los pocos que fue encarcelado en Israel, donde realizó una huelga de hambre hasta su regreso a Barcelona el pasado domingo. Para Rojas, su compañero se ha convertido en un «portavoz» que ha visibilizado el «genocidio» en Gaza y ha liderado importantes movilizaciones civiles.
Finalmente, Rojas regresó a México la semana pasada, gracias a gestiones diplomáticas de su país desde Grecia.
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