El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la región de Asia-Pacífico enfrenta límites para absorber el impacto del encarecimiento de la energía, previniendo un crecimiento del 4.8 % en 2026. Esta proyección se ve afectada por el conflicto en Oriente Medio, que podría prolongar las presiones económicas.
La región ha mostrado una resistencia inesperada gracias a la diversificación de suministros energéticos y el uso de energías renovables, pero estas medidas son limitadas. Según el informe presentado por Krishna Srinivasan, director del Departamento de Asia y el Pacífico del FMI, el agotamiento de estas herramientas podría intensificar las dificultades económicas.
Impacto desigual en la región
Las economías de bajos ingresos y las islas del Pacífico son las más afectadas por el aumento de los costos de combustibles, transporte y electricidad, lo que repercute en el costo de la vida y debilita las finanzas públicas. En particular, el encarecimiento de la energía y los fertilizantes está elevando los costos de producción en algunas economías agrícolas, amenazando los rendimientos de las cosechas.
El FMI estima un crecimiento del 3.7 % para los países asiáticos de bajos ingresos y del 2.6 % para las islas del Pacífico en 2026, cifras que son inferiores a las proyecciones anteriores. Aunque las ayudas han mitigado el impacto inmediato en los consumidores, han limitado el margen presupuestario tras varios «shocks» económicos, desde la pandemia hasta la crisis energética actual.
Srinivasan sugirió la necesidad de combinar la consolidación fiscal con medidas de protección para los hogares más vulnerables, enfatizando que el objetivo debe ser proteger a las personas y no a los precios. Además, el FMI advirtió que un episodio intenso de El Niño podría afectar la agricultura, la pesca y la generación hidroeléctrica, aumentando la presión sobre los precios de alimentos y energía.
Desafíos tecnológicos y comerciales
El crecimiento de la inteligencia artificial ha ayudado a mitigar algunos de estos impactos al aumentar la demanda de semiconductores y otros productos tecnológicos, especialmente en Corea del Sur, Taiwán y varias economías del Sudeste Asiático. Sin embargo, una corrección en la inversión relacionada con la IA podría afectar a una región muy integrada en las cadenas de suministro globales.
El FMI concluye que el balance de riesgos sigue siendo negativo y hace un llamado a reforzar la seguridad energética, reconstruir los colchones fiscales y profundizar la integración comercial para sostener el crecimiento a medio plazo.

