Los embalses del río Colorado, los lagos Powell y Mead, han alcanzado un mínimo histórico conjunto de almacenamiento, niveles no vistos desde 1956, según un estudio del Centro de Estudios del Río Colorado de la Universidad Estatal de Utah. Este análisis revela que el volumen de agua almacenada en ambos embalses ha caído a cifras alarmantes, afectando a más de 40 millones de personas en varios estados.
Al 12 de julio, el lago Mead, que se encuentra entre Arizona y Nevada, estaba al 27 % de su capacidad, mientras que el lago Powell, ubicado entre Utah y Arizona, marcaba un 24 %. Juntos, estos embalses concentran cerca del 60 % del agua almacenada en todo el sistema del río Colorado, lo que subraya su importancia para el suministro de agua y la generación eléctrica en la región.
Impacto de la sequía y el consumo
Los expertos advierten que la caída de los niveles de agua incrementa la presión sobre un sistema ya debilitado por sequías prolongadas y un consumo que supera la disponibilidad del recurso. Jack Schmidt, uno de los autores del estudio, señala que esta situación plantea serias preguntas sobre el futuro de la infraestructura hidráulica del río Colorado.
A pesar de la gravedad del problema, los siete estados que dependen de la cuenca aún no están preparados para discutir cambios profundos en la gestión del agua. Actualmente, están negociando nuevas reglas para la distribución del recurso, ya que las directrices vigentes expiran a finales de este año.
La Oficina de Recuperación de Tierras de Estados Unidos ha tomado medidas para mitigar la crisis, reduciendo las salidas de agua del lago Powell con el fin de mantener el embalse por encima de niveles críticos que podrían afectar el funcionamiento de la presa de Glen Canyon. Sin embargo, los funcionarios advierten que si los niveles continúan bajando, podrían surgir problemas para la generación hidroeléctrica y el uso de las estructuras de salida de emergencia.
El análisis concluye que la cuenca del río Colorado enfrenta un problema estructural, donde la demanda de agua supera la oferta disponible. Esto resalta la necesidad de replantear la gestión del sistema y reducir el consumo de agua en los estados que dependen del río.

