El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó un decreto que activa una línea de crédito de 18.500 millones de reales (equivalente a 3.650 millones de dólares) para apoyar a las empresas afectadas por el nuevo arancel del 25 % impuesto por Estados Unidos. La medida se anunció durante un acto en el Palacio de Planalto.
Lula destacó que esta acción refleja la capacidad de Brasil para continuar su crecimiento económico a pesar de las tensiones comerciales internacionales. “Estamos demostrando que no hay crisis que impida a Brasil seguir con su trayectoria de crecimiento económico”, afirmó el mandatario.
Detalles del programa
El programa, denominado Brasil Soberano III, busca fortalecer a los exportadores en el contexto de la guerra comercial con Estados Unidos y los efectos de los conflictos en Oriente Medio. De los 18.500 millones de reales, 13.500 millones provienen de fondos del Tesoro que no fueron utilizados en una línea de crédito anterior lanzada en 2025, mientras que el resto será aportado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
El plan facilitará financiamiento en condiciones favorables para las empresas afectadas por los aranceles estadounidenses y fomentará la diversificación de mercados internacionales. También podrán acceder a estos préstamos exportadores impactados por conflictos internacionales y sectores estratégicos para la balanza comercial.
Las compañías perjudicadas por los aranceles adicionales al acero y el gravamen del 25 %, que entró en vigor este miércoles, serán las principales beneficiarias. Este arancel es el resultado de una investigación de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), que argumenta que ciertas políticas comerciales brasileñas son desleales.
Las estimaciones oficiales indican que el nuevo impuesto afectará al 18 % de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, aunque asociaciones empresariales sugieren que la afectación podría alcanzar un tercio del total. Los sectores más impactados incluyen maquinaria industrial, azúcar, etanol, madera y calzado.
A pesar de las dificultades, Lula reafirmó que Brasil mantendrá abiertas las negociaciones con Estados Unidos, aunque defenderá los intereses nacionales. Además, advirtió sobre la posibilidad de que una investigación estadounidense sobre el uso de trabajo forzoso en Brasil podría complicar la situación, lo que podría resultar en un arancel adicional del 12,5 %.

