El pueblo dominicano se encuentra en una situación de desprotección y descuido, con grandes mayorías que carecen de seguridad y garantías en la lucha política y social. Este contexto se agrava por un pobre desarrollo económico que ha llevado a una clase obrera frágil y vulnerable.
La burguesía dominicana, según se señala, está alineada con los intereses monopolistas norteamericanos, incapaz de defender su propio mercado. Este comportamiento genera un sentimiento de tristeza y desánimo, ya que la clase media, que ocupa un lugar intermedio entre los trabajadores y los explotadores, se preocupa más por su comodidad personal que por el bienestar colectivo.
La incidencia de la clase media
A pesar de su enfoque individualista, la clase media tiene una gran incidencia en la vida política y social del país debido a su número y preparación. Sin embargo, su actuar está influenciado por la época en que se desarrolló, lo que determina sus particularidades y los problemas que enfrenta.
Las generaciones de dominicanos nacidos entre 1920 y 1980 mostraron un comportamiento patriótico y democrático superior al de las nacidas a partir de 1980. Actualmente, la clase media debe reflexionar profundamente sobre su forma de actuar y corregir sus errores y deficiencias.
Este proceso de autocrítica busca entender los orígenes de sus fallas y encontrar vías para su corrección. Sin embargo, las masas populares dominicanas a menudo son ignoradas por una clase media que se mueve por intereses propios, olvidando que forman parte de una comunidad que carece de lo básico para vivir con dignidad.
En este contexto, el pueblo dominicano solo cuenta con su propia fuerza, que se apoya en la organización y movilización con un sentido de poder político, como única vía para su liberación.

