La nutrióloga clínica Yilian Ramón recomienda no obligar a los niños a terminar su comida, ya que esto puede afectar su capacidad para reconocer las señales de hambre y saciedad. La especialista enfatiza que los niños deben aprender a identificar cuándo han comido suficiente.
Frases como “si no te comes la comida, no saldrás a jugar” pueden generar problemas, advirtió Ramón. Obligar a los niños a comer más de lo que desean puede llevar a conflictos familiares y ansiedad durante las comidas.
Según la nutrióloga, las necesidades energéticas de los niños varían, por lo que no deben consumir la misma cantidad de alimentos en cada comida. Convertir la alimentación en una obligación puede hacer que los pequeños coman guiados por reglas externas en lugar de escuchar a su cuerpo.
Es fundamental que los niños aprendan a reconocer sus señales internas de hambre y saciedad. Ignorar expresiones como “ya estoy lleno” puede disminuir la oportunidad de que los niños practiquen este reconocimiento.
Los padres deben observar el comportamiento de sus hijos para diferenciar entre saciedad y rechazo a ciertos alimentos. Un niño satisfecho puede disminuir el ritmo al comer o mostrar desinterés por la comida.
En cambio, si el rechazo está relacionado con un alimento específico, el niño puede negarse a comerlo pero seguir interesado en otras opciones. El apetito infantil es variable, por lo que se recomienda ofrecer alimentos nutritivos y establecer rutinas sin dejar de reconocer la autonomía del niño.
La doctora sugiere servir porciones pequeñas y permitir que los niños pidan más si tienen hambre. Involucrar a los pequeños en actividades como elegir alimentos saludables y aprender sobre el desperdicio también es beneficioso.
Finalmente, Ramón aconseja evitar expresiones que generen culpa, como “tienes que terminarlo porque hay niños que no tienen qué comer”. Alimentar a un niño implica ayudarlo a desarrollar una relación saludable con la comida y a reconocer las señales de su cuerpo.

