El 33.1% de las mujeres dominicanas de entre 18 y 49 años se unió por primera vez antes de cumplir 18 años, mientras que el 11.3% lo hizo antes de los 15 años, según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2025) publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). A pesar de que las uniones tempranas han disminuido entre las generaciones más jóvenes, este fenómeno sigue afectando a una parte significativa de la población femenina.
Entre las mujeres de 20 a 24 años, el 27.6% se unió antes de los 18 años, mientras que el 9.5% inició una unión antes de los 15 años. Los datos revelan que la mayor incidencia de uniones antes de los 18 años se encuentra en el grupo de 40 a 44 años, con un 38.3%, y el porcentaje más alto de uniones antes de los 15 años corresponde al grupo de 35 a 39 años, con 13.5%.
Variaciones regionales y socioeconómicas
La encuesta también muestra diferencias según la región de residencia. La región de Enriquillo presenta la mayor proporción de mujeres de 18 a 49 años que se casaron o unieron antes de los 15 años, con un 17.2%. Le siguen Cibao Noroeste, con 14.6% antes de los 15 años y 39.2% antes de los 18, y El Valle, con 12.8% y 38.3%, respectivamente.
En contraste, la región de Ozama o Metropolitana registra los porcentajes más bajos, con un 9.1% de las mujeres que se unieron antes de los 15 años y 27.8% antes de los 18.
La ENHOGAR-MICS 2025 también identifica diferencias relacionadas con las condiciones socioeconómicas. Entre las adolescentes de 15 a 19 años, el 15% de quienes viven en zonas rurales están actualmente casadas o en unión, en comparación con el 11% de las que residen en zonas urbanas. La prevalencia es mayor entre quienes solo alcanzaron el nivel de educación primaria o básica (25.6%), en comparación con aquellas con educación universitaria o superior (5.7%).
Por nivel de riqueza, el 22.8% de las adolescentes del quintil más pobre está casada o en unión, mientras que entre las del quintil más rico la proporción desciende a 2.6%.
La ONE recuerda que el derecho al libre y pleno consentimiento para contraer matrimonio está reconocido internacionalmente y que este no puede considerarse plenamente válido cuando una de las partes es menor de edad. Aunque la Ley 1-21 eliminó las excepciones legales que permitían el matrimonio infantil, las uniones tempranas y las relaciones entre adultos y adolescentes continúan siendo prácticas comunes en el país.
En muchas partes del mundo, los padres fomentan el matrimonio de sus hijas mientras aún son niñas, esperando beneficios económicos y sociales. Sin embargo, el matrimonio infantil compromete el desarrollo de las niñas, a menudo resultando en embarazos tempranos y aislamiento social, lo que perpetúa la pobreza de género.

