En un nuevo giro de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno estadounidense ha reiterado su postura firme al afirmar que “no tolerará” la instalación de bases militares y centros de inteligencia de sus “adversarios” en la isla.
Esta declaración ha sido descalificada por La Habana, que considera estas acusaciones como “pretextos falaces” utilizados para justificar una posible intervención, lo que ha agudizado aún más las relaciones bilaterales entre ambas naciones.
Las advertencias de Estados Unidos evocan los argumentos presentados por el expresidente Donald Trump, quien en su momento apuntó directamente a China al emitir la orden ejecutiva del 29 de enero, declarando a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” y estableciendo un bloqueo petrolero contra la isla.
Esta narrativa ha sido utilizada por el actual secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien en una reciente entrevista con Fox News, destacó la preocupación por la presencia de servicios de inteligencia y bases militares de “adversarios” a tan solo 90 millas (145 kilómetros) de su territorio.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió a estas acusaciones el miércoles, describiéndolas como meros “pretextos con argumentos débiles y falaces”.
En sus declaraciones en redes sociales, Rodríguez subrayó que “Cuba es un país pacífico que no permite que su territorio se use contra otros”, reafirmando la postura de la isla ante las acusaciones estadounidenses.
Rechazo en el Senado y maniobras militares
En un contexto de creciente tensión, el Senado estadounidense rechazó el martes una propuesta demócrata que buscaba limitar las posibles operaciones militares que el presidente Trump podría ordenar sobre Cuba, con un resultado de 47 votos a favor y 51 en contra.
Los republicanos desestimaron las acusaciones sobre una posible intención del presidente de utilizar la fuerza contra Cuba, acusando a los demócratas de ignorar las violaciones de derechos humanos que han sido señaladas contra el gobierno del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
Este rechazo en el Senado se produce en medio de las maniobras militares estadounidenses FLEX 2026, que han incluido el despliegue de drones y otros equipos no tripulados en aguas territoriales de EE.UU.
al norte de Cuba. Desarrolladas por la Cuarta Flota de la Armada de Estados Unidos, estas acciones están diseñadas como un banco de pruebas para integrar inteligencia artificial (IA) y sistemas no tripulados en operaciones marítimas, según informó el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom).
Reacciones internacionales y acusaciones de espionaje
Las declaraciones de Rubio han sido acompañadas por la respuesta del portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, quien acusó a Estados Unidos de “inventar pretextos y difundir rumores” para justificar el bloqueo y las sanciones ilegales contra Cuba.
Lin enfatizó que China “apoyará firmemente a Cuba en la salvaguardia de su soberanía nacional y su seguridad”, instando a Estados Unidos a poner fin a su bloqueo y cualquier forma de coerción.
La supuesta presencia de bases militares chinas en Cuba ha sido un tema recurrente en los discursos de altos funcionarios de ambos países.
En 2023, el diario estadounidense The Wall Street Journal sugirió un posible acuerdo entre Cuba y China para establecer una base secreta de espionaje, lo que fue negado rotundamente por La Habana.
Asimismo, un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en 2024 presentó imágenes satelitales que supuestamente documentaban estas instalaciones, lo que ha llevado a legisladores estadounidenses a calificar de “preocupante” la colaboración en materia de defensa entre China y Cuba.
A pesar de las reiteradas acusaciones, las autoridades cubanas han desmentido en múltiples ocasiones la existencia de bases militares chinas en su territorio, calificando tales afirmaciones como “mendaz e infundada”, en un intento por mantener la soberanía y la paz en la región.
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