Un edificio de cuatro niveles, situado en el callejón 8 de la calle Prolongación Bohechío, en el ensanche Quisqueya del Distrito Nacional, ha generado preocupación entre los residentes.
La comunidad vive con el temor de que la estructura pueda colapsar en cualquier momento.
Desde las intensas lluvias del pasado 8 de abril, el inmueble ha comenzado a mostrar signos de deterioro, incluyendo grietas que se extienden por paredes y techos.
Las condiciones han llevado a varias familias a abandonar sus apartamentos, ya que el riesgo se ha vuelto inminente.
Este edificio, que fue construido hace aproximadamente ocho años, se erige en un terreno donde anteriormente había una vivienda de una sola planta.
Los comunitarios han expresado su preocupación por la seguridad de la estructura y la necesidad de una intervención urgente.
Un equipo de reporteros pudo acceder a uno de los apartamentos del primer nivel, donde el deterioro es evidente.
Las paredes están marcadas por grietas profundas, el concreto del techo se muestra debilitado y hay áreas con cerámicas rotas y levantadas.
Este espacio refleja la urgencia de una intervención que podría evitar una tragedia.
Magdiel Espinal, un residente de la zona, comentó que tras las lluvias, la situación del edificio se agravó.
Relató que si se presenta otra lluvia similar a la del 8 de abril, el edificio podría colapsar y poner en peligro a cualquier persona que pase por allí.
La comunidad ha vivido momentos de gran tensión desde que comenzaron a aparecer las grietas.
Incidentes preocupantes en la comunidad
Uno de los momentos más críticos ocurrió en la madrugada del 8 de abril, cuando una mujer que vivía en el primer piso quedó atrapada en su apartamento.
Los vecinos tuvieron que intervenir para ayudarla, rompiendo los hierros de la ventana con un martillo.
Después de este incidente, la residente decidió abandonar su hogar, dejando atrás objetos dañados, como parte de una cama, y una ventana que aún no ha sido reparada.
El edificio está ubicado en un callejón, lo que obliga a los moradores de la parte trasera a pasar justo por delante de la estructura para llegar a sus viviendas.
Durante un recorrido por la zona, se pudo observar a niños, ancianos y repartidores cruzando con cautela, algunos apresurando el paso y otros mirando hacia arriba, conscientes del riesgo que representa el edificio.
María, una residente de una vivienda de dos niveles frente al edificio, expresó su temor constante de que parte de la estructura pueda ceder y caer sobre su casa.
Desde el incidente del 8 de abril, sus noches han dejado de ser tranquilas, convirtiéndose en un periodo de incertidumbre.
La preocupación por la seguridad ha llevado a muchos a dormir vestidos, listos para salir corriendo si es necesario.
Gisel, otra vecina, ha dejado de llevar a su hijo a casa de un familiar en la zona debido al riesgo que representa pasar frente al edificio.
Ella también ha manifestado su deseo de que la estructura sea demolida antes de que ocurra una desgracia.
La comunidad ha hecho un llamado a las autoridades para que actúen de manera urgente y procedan con la demolición de la edificación.
En la entrada del edificio, se encuentra una notificación firmada por el propietario, Nelson Ariel Felipe Galán de la Rosa, que ordena la desocupación inmediata de todos los residentes.
Este documento advierte sobre daños estructurales críticos que representan un riesgo inminente para la seguridad de los ocupantes.
La desocupación permitirá realizar evaluaciones técnicas y ejecutar las labores de reparación o reforzamiento que determinen las autoridades y especialistas en ingeniería civil.

