Las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) han acumulado pérdidas del 44.1% de la energía adquirida entre enero y julio de 2026, según un informe del Ministerio de Energía y Minas. Esto implica que de cada 100 GWh comprados, 44.1 GWh no fueron facturados ni cobrados, lo que amenaza el presupuesto estatal.
En total, las EDE compraron 12,072.1 GWh de energía, de los cuales 4,814.9 GWh no fueron facturados, representando el 39.9% de la energía adquirida. De los 7,257.2 GWh que sí se facturaron, solo se cobraron 6,748.4 GWh, dejando un saldo de 508.8 GWh facturados pero no cobrados, lo que equivale al 4.2% de la energía adquirida.
Pérdidas y sus causas
La suma de las pérdidas facturadas y no cobradas resulta en el 44.1% total de energía perdida. Estas pérdidas se deben a factores técnicos, relacionados con la infraestructura de distribución, así como a factores no técnicos, como el robo de electricidad y las dificultades en el cobro de la energía.
Hasta agosto de 2026, las transferencias del Gobierno central a las EDE alcanzaron 77,926.0 millones de pesos, lo que representa el 84.6% de los 92,124.2 millones presupuestados para el año. Esto indica que el monto asignado podría ser insuficiente, y las transferencias al cierre de 2026 podrían aproximarse a los 116,394.7 millones de pesos previstos en el proyecto de Ley de Presupuesto General del Estado para 2027.
Necesidad de reformas
La continuidad de estas pérdidas, a pesar de los significativos recursos públicos destinados al sector, resalta la urgencia de abordar los problemas estructurales de las distribuidoras. Mientras las EDE sigan dependiendo de las transferencias del Gobierno central para cubrir sus déficits, los contribuyentes seguirán cargando con el costo de sus ineficiencias.

