El economista Haivanjoe Ng Cortiñas presentó su libro «El latido de la deuda pública: ¿Por qué el flujo importa más que el saldo?», donde analiza la sostenibilidad de la deuda pública dominicana, enfocándose en la presión que el servicio de la deuda ejerce sobre el presupuesto nacional. La obra introduce dos innovaciones metodológicas: el indicador de presión del flujo de la deuda (IPFD) y la brecha de estrangulamiento fiscal, herramientas que miden el impacto del servicio de la deuda en las finanzas públicas.
Durante la presentación, Ng Cortiñas destacó que «la deuda pública no comienza a ser peligrosa cuando crece mucho; comienza a ser peligrosa cuando el servicio de la deuda empieza a gobernar a quienes gobiernan». El autor señala que el debate sobre los compromisos crediticios del sector público se centra en indicadores como la relación deuda-PIB, ignorando el flujo anual de pagos que el Estado debe afrontar.
Ng Cortiñas plantea que la pregunta clave no es cuánto debe un país, sino cuánto puede pagar anualmente sin afectar su capacidad de inversión y desarrollo. El IPFD es un aporte significativo, ya que mide la intensidad con la que el servicio de la deuda consume los ingresos públicos y condiciona la actuación del Estado.
A diferencia de los indicadores tradicionales, que se enfocan en el saldo acumulado de la deuda, el IPFD dirige la atención hacia los pagos anuales de capital e intereses. Según el autor, una deuda puede parecer manejable, pero puede generar restricciones presupuestarias si el servicio de la deuda crece más rápido que los ingresos fiscales.
Ng Cortiñas sostiene que la sostenibilidad de la deuda depende de cuánto presupuesto consume, transformando el problema en un desafío de gobernabilidad económica. Cuando una mayor proporción de los ingresos públicos se destina a pagar obligaciones, la flexibilidad del presupuesto se reduce, limitando la capacidad del Estado para invertir y atender necesidades sociales.
El libro advierte que entre 2026 y 2028, la presión del flujo de la deuda alcanzará niveles sin precedentes, con estimaciones de que el servicio anual podría oscilar entre 8,000 y 9,000 millones de dólares, absorbiendo una mayor parte de los recursos públicos. Además, se desarrolla la brecha de estrangulamiento fiscal, que mide cuánto excede el servicio de la deuda el nivel compatible con una gestión fiscal sostenible.
Ng Cortiñas concluye que estos instrumentos permiten observar la diferencia entre la capacidad formal de endeudarse y la capacidad real de gobernar con autonomía presupuestaria, un aspecto que a menudo se ignora en el debate público.
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