El brote de ébola en el norte de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda ha dejado hasta ahora 43 muertos y más de 263 casos confirmados, según el director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de África, doctor Jean Kaseya. La situación se ha vuelto crítica, con más de 1.100 casos sospechosos en investigación y un riesgo de propagación regional que ya es una realidad.
El Ministerio de Salud de la RDC ha reportado 42 muertes en el país y ha identificado 3.200 contactos, de los cuales 967 están bajo seguimiento. La provincia de Ituri, epicentro del brote, presenta 245 casos confirmados, mientras que en Kivu Norte se han registrado 15 y en Kivu Sur, tres. En Uganda, se han notificado un total de nueve casos confirmados, incluyendo un fallecimiento.
Desafíos en la respuesta al brote
Kaseya ha destacado que el contexto actual, marcado por combates entre el Ejército y milicias en el norte y noreste del país, ha generado un «movimiento constante de la población» a través de las fronteras con Uganda. Además, ha advertido que los sistemas de salud están saturados y que no hay ninguna vacuna autorizada ni tratamiento específico para esta cepa del virus.
En su primera rueda de prensa, Kamba se comprometió a «derrotar o contener el brote» en un plazo de «entre cuatro y seis meses». Por su parte, el director de la OMS, Tedros, recordó la experiencia de la RDC en brotes anteriores y confía en que el país podrá contener esta epidemia nuevamente, a pesar de la complejidad de la crisis actual.
La situación en la RDC y Uganda sigue siendo monitoreada de cerca, ya que la propagación del ébola representa un desafío significativo para la salud pública en la región. La comunidad internacional está atenta a los desarrollos en esta crisis sanitaria.

