Decenas de dominicanos, organizados en las entidades “Somos Pueblo USA”, “Acción Rápida NY” y “Loma Miranda NY”, protestaron el pasado fin de semana en el Alto Manhattan contra la minería en la República Dominicana. Los manifestantes expresaron su rechazo a esta actividad, citando sus efectos históricos, como graves consecuencias ambientales, enfermedades en las comunidades y un aumento de la pobreza, a pesar de las riquezas extraídas.
Los participantes en la protesta afirmaron que los beneficios de la minería no se traducen en bienestar para el pueblo dominicano. Hicieron un llamado a las autoridades del país a priorizar la salud, el medio ambiente y el desarrollo sostenible, en lugar de ceder a intereses económicos que, según ellos, han perjudicado a generaciones enteras.
Compromiso y liderazgo comunitario
Los líderes comunitarios Jaqueline Guilamo, Marisol Mateo, Gisela Tejada, Radamés García, Edwin Crescioni y Ebelin Bautista encabezaron la manifestación. Reiteraron su compromiso de seguir alzando sus voces y apoyando las luchas sociales en la República Dominicana, enfatizando que la distancia no disminuye su responsabilidad hacia el país.
En San Juan de la Maguana, también se realizaron protestas el mismo domingo, donde los manifestantes defendieron los recursos naturales, subrayando que el agua es un bien esencial que debe ser protegido por encima de cualquier interés minero.
Posiciones del gobierno y la empresa
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, abogó por el diálogo y destacó que el futuro de la minería en el país debe definirse mediante un equilibrio entre la protección del medio ambiente y el desarrollo económico. Afirmó que “las cosas deben tener su orden”.
Por su parte, la empresa GoldQuest anunció la apertura de una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) que incluirá la participación de sectores ambientales, académicos y sociales. La compañía prevé concluir los estudios de impacto ambiental entre julio y agosto de 2026, con el apoyo de la consultora internacional AECOM.
GoldQuest asegura que sus operaciones no afectarán las fuentes hídricas de la zona, incluyendo el río San Juan y la presa de Sabaneta. El proyecto Romero contempla una mina subterránea con una vida útil de ocho años, capacidad de procesamiento de 2,800 toneladas por día y una producción promedio anual de 109,000 onzas equivalentes de oro.

