Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen en aumento, lo que agrava la crisis climática y sus efectos en la biodiversidad.
Cada año, se intensifican las alertas sobre el estado de la Tierra, instando a tomar medidas urgentes para frenar el calentamiento global.
En el contexto del Día de la Tierra, que se conmemora el 22 de abril, se han presentado datos alarmantes.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que 2024 fue el año más cálido registrado, seguido de 2025.
La OMM advierte que el clima se encuentra cada vez más descompensado, con un 70% de probabilidad de que las temperaturas extremas superen el límite de 1,5 ºC establecido por el Acuerdo de París.
Impactos del Calentamiento Global
Cada pequeño aumento en la temperatura puede resultar en fenómenos climáticos más severos y frecuentes.
Esto ha llevado a sequías, incendios devastadores, inundaciones y la pérdida de glaciares y biodiversidad.
Las consecuencias son graves, afectando a millones de personas, muchas de las cuales se han convertido en migrantes climáticos.
Para cumplir con el Acuerdo de París, es crucial reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los países de la Unión Europea han hecho avances, reduciendo sus emisiones en un 40% desde 1990.
Sin embargo, a nivel mundial, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 1,1% en comparación con 2024.
Desafíos y Llamados a la Acción
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, advirtió sobre los «tiempos peligrosos» que enfrenta el mundo debido al aumento de los precios de los combustibles fósiles.
Urgió a acelerar la transición climática para asegurar la energía y la estabilidad.
Stiell enfatizó que la cooperación climática es esencial para enfrentar el calentamiento global y los desafíos energéticos.
Las energías limpias pueden ofrecer seguridad y asequibilidad, devolviendo soberanía a los países.
Un informe de Unicef destacó que el cambio climático ha interrumpido el aprendizaje de 130 millones de niños en África oriental y meridional, generando pérdidas significativas en los sistemas educativos.
La directora regional de Unicef, Etleva Kadilli, subrayó que los niños están pagando el precio de una crisis climática que no causaron.
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