El deterioro social en la República Dominicana se manifiesta a través de acciones criminales que reflejan una preocupante pérdida de límites, especialmente entre los jóvenes. Este fenómeno se agrava por un sistema carcelario que actúa como un escenario de diversas dinámicas criminales.
La impunidad se ha convertido en una realidad que se expande, a veces de manera silenciosa y otras veces de forma evidente. Aunque se realizan esfuerzos en diferentes instancias del poder para enfrentar esta situación, estos parecen ser dispersos y, en general, se percibe un estancamiento en la lucha contra la criminalidad.

