Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes, dejando al menos dos heridos y provocando el colapso de varios edificios en el centro del país. El sismo, que generó pánico en la capital, se registró a las 12:56 horas locales (17:56 GMT) con epicentro a 10 km de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El presidente panameño, José Raúl Mulino, calificó la situación como un «gran desastre» al llegar a una de las áreas afectadas, donde se reportaron carreteras «totalmente colapsadas». Hasta el momento, el jefe del Centro de Operaciones de Emergencias, René García, indicó que no hay reportes de víctimas fatales, aunque dos personas resultaron heridas al quedar atrapadas en edificios que colapsaron en Soná y Coclé.
Impacto en la infraestructura y la población
El aeropuerto de Tocumen, un importante centro de conexión aérea en América Latina, cerró temporalmente y varios vuelos fueron desviados. En la localidad de Tonosí, de aproximadamente 9,000 habitantes, las casas son principalmente de una planta y la comunidad quedó incomunicada por tierra, según el ministro de Salud, Fernando Boyd.
Testimonios de los afectados reflejan el miedo y la confusión que generó el sismo. Juana Alveo, una cajera de 38 años, relató que su hija quedó atrapada en el colegio, pero ambos se encuentran bien. Luis Poveda, un trabajador de una fábrica, expresó su preocupación por no poder comunicarse con su familia.
El movimiento telúrico, que duró cerca de un minuto, también se sintió en la capital, donde miles de personas evacuaron los edificios. Salomón Andión, de 46 años, describió cómo objetos pesados se movieron en su hogar, mientras que otros, como Arnulfo Santos, compartieron su experiencia de salir corriendo del edificio durante el temblor.
Reacciones y apoyo internacional
Los presidentes de Colombia, Ecuador y Guatemala, entre otros, expresaron su solidaridad con Panamá y ofrecieron ayuda. Además, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) donó 250,000 dólares para atención humanitaria inmediata y puso a disposición otros 50 millones de dólares para emergencias.
El USGS revisó la magnitud del terremoto a 7,7 tras una primera estimación de 8 y una segunda de 7,6. Los sismos en la capital son inusuales, siendo más comunes en la provincia de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica, donde también se sintió el temblor.

