La deserción escolar en República Dominicana sigue siendo un desafío significativo, afectando a miles de niños y jóvenes cada año.
A pesar de que el fenómeno no siempre se discute en el debate público, las estadísticas del Ministerio de Educación revelan una tendencia preocupante en el abandono escolar entre los años académicos 2016-2017 y 2024-2025.
Los datos indican que la deserción escolar no es un evento aislado, sino un problema recurrente con picos identificables.
Entre 2016 y 2019, las tasas de abandono se mantuvieron estables, oscilando entre el 3% y el 4% del total de la matrícula nacional, con un enfoque particular en la educación secundaria, donde el abandono alcanzó cifras más elevadas.
- 2019-2020: La deserción escolar se redujo a 2.55%, coincidiendo con una mayor tasa de promoción.
- 2020-2021: Se registró el nivel más alto de deserción, alcanzando 6.65%, lo que representó casi 7 de cada 100 estudiantes que abandonaron el sistema educativo.
- 2021-2023: Con el regreso a la educación presencial, la deserción disminuyó a menos del 4%, aunque la secundaria continuó siendo la más afectada.
- 2024-2025: La deserción escolar repuntó nuevamente a 3.48%, lo que indica que el problema persiste.
El abandono escolar tiende a aumentar con el nivel educativo. En 2020-2021, la deserción en secundaria alcanzó 6.30%, y para 2024-2025 se situó en 5.70%, superando el promedio nacional.
Además, el análisis por género muestra que los varones presentan tasas de deserción más altas que las mujeres.
En el año más crítico, 2020-2021, el abandono masculino fue del 7.84% frente al 5.45% de las mujeres.
Para 2024-2025, las cifras son 4.03% para varones y 2.93% para mujeres.
La Educación de Personas Jóvenes y Adultas también enfrenta altos niveles de deserción, con un abandono del 27.23% en 2020-2021, más de cuatro veces el promedio nacional.
Esto resalta cómo la sobreedad y el rezago escolar incrementan la probabilidad de abandono.
En resumen, entre 2016 y 2025, la deserción escolar en República Dominicana ha fluctuado entre 2.5% y 6.65%, con un patrón claro: el abandono aumenta con la edad, se concentra en la secundaria y afecta más a los varones.
Este fenómeno no es ocasional, sino una constante que se intensifica en momentos de crisis y que aún no se ha logrado erradicar por completo.
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