El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció ayer la derrota de los republicanos en las elecciones de medio mandato y expresó su disposición a colaborar con la nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes. Este cambio en el Congreso permitirá a la oposición frenar la agenda del mandatario durante los últimos dos años de su administración.
Las proyecciones de CNN y NBC News indican que los demócratas habrían alcanzado 244 escaños, superando los 218 necesarios para controlar la Cámara Baja. Durante la campaña, Trump había presentado estos comicios como una evaluación de su gestión, instando a los votantes a actuar como si él estuviera en la boleta electoral.
Los estadounidenses votaron para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y cerca de un tercio del Senado, además de elegir autoridades estatales y locales. Antes de las elecciones, los republicanos tenían 219 escaños frente a 214 de los demócratas y dos vacantes, lo que significaba que la oposición necesitaba ganar cuatro puestos adicionales para obtener la mayoría.
Entre los distritos que los demócratas habrían ganado se encuentran algunos en Carolina del Norte, Pensilvania, Nueva Jersey y Kentucky. Este resultado también abre la posibilidad de que Hakeem Jeffries se convierta en el primer presidente afroamericano de la Cámara de Representantes.
Las elecciones estuvieron marcadas por las preocupaciones de los votantes sobre el costo de la vida, los precios de la gasolina y los efectos de la guerra en Irán. Estados Unidos celebró estas elecciones de medio término siguiendo una tradición establecida hace 181 años, cuando se unificaron las votaciones federales en una fecha que permitiera a los agricultores acudir a las urnas sin interrumpir sus actividades productivas.
La legislación estadounidense establece que las elecciones federales deben celebrarse el martes siguiente al primer lunes de noviembre de cada año par, lo que hace que la fecha varíe entre el 2 y el 8 de noviembre. Este calendario tiene su origen en 1845, cuando el Congreso aprobó una ley para establecer una jornada común de elección presidencial.

