La décima, una forma poética tradicional, ha sido defendida por generaciones de poetas populares en la República Dominicana, quienes han mantenido viva esta expresión cultural a pesar de ser considerada menos importante que otras manifestaciones artísticas. Esta defensa es crucial, ya que cada décima preserva palabras, recuerdos y costumbres que son parte esencial de la identidad dominicana.
Proteger la décima significa cuidar una parte fundamental de la cultura del país. La pérdida de estas expresiones culturales implica un debilitamiento en la forma de entender la realidad y la historia dominicana. La cultura no solo debe ser un recordatorio del pasado, sino que también debe ser una herramienta para construir un futuro con voz propia.
Es esencial valorar a los poetas populares y difundir sus obras, así como enseñar la décima a las nuevas generaciones. Este esfuerzo no solo fortalece la identidad cultural, sino que también fomenta el orgullo por las raíces dominicanas. La décima, en su esencia, es un vehículo para contar la realidad desde experiencias auténticas.
La continuidad de esta tradición poética es vital para mantener vivas las costumbres y preocupaciones que han caracterizado a la sociedad dominicana a lo largo del tiempo. Cada verso es un reflejo de la vida cotidiana y de la historia compartida por el pueblo. Por lo tanto, el compromiso con la décima es un acto de soberanía cultural.

