Cuerpo-raíz de Lucía Méndez transforma la identidad caribeña
La artista visual Lucía Méndez presenta su tesis sobre el cuerpo como un territorio de pertenencia, reconfigurando su significado desde una perspectiva que lo considera no solo como forma, sino como un conductor hacia la regeneración de lo vital. Esta propuesta es crucial para entender la identidad caribeña en un contexto de transformación constante.
En su obra, el cuerpo se convierte en un instrumento que conecta emociones y sentimientos, expresando un sentido de pertenencia y un propósito colectivo que se fusiona con la naturaleza y con «los otros». Este enfoque destaca la importancia de reconocer la presencia física, donde el cuerpo-naturaleza se alinea con los ciclos de vida, muerte y regeneración, actuando como una «interfaz» que busca retornar a las raíces.
Un cuerpo en proceso
Méndez no presenta un cuerpo “objeto”, sino un cuerpo “proceso”, que echa raíces mientras construye un gesto ancestral que une la identidad caribeña con una genealogía tanto física como espiritual. A diferencia de otras representaciones, su cuerpo está en un estado de transformación constante, simbolizando la resiliencia: un cuerpo que cae, se descompone y nutre una nueva forma de ser.
En su propuesta, el “pretexto” se transforma en un territorio de acción definitiva, donde la obra no solo representa un cuerpo, sino que se manifiesta en un estado de urgencias y tensiones. Lucía nos presenta un “Cuerpo-Raíz” que no solo ocupa el espacio, sino que lo fundamenta a través de una acción irreversible de fragmentación, emergiendo con una nueva gramática visual.
Lucía Méndez Rivas, nacida en Santo Domingo en 1973, explora el cuerpo femenino como un espacio de memoria, espiritualidad y conflicto, utilizando una pintura profundamente simbólica. Su formación incluye estudios en la Escuela Nacional de Artes Visuales, un máster en Estudios Afro-Iberoamericanos y una Maestría en Artes Visuales, lo que ha llevado a desarrollar una práctica comprometida con lo íntimo y lo colectivo, enraizada en la experiencia femenina caribeña.
Ha expuesto en República Dominicana, México, Puerto Rico, Estados Unidos y Costa Rica, destacándose en muestras individuales como Metreseli (2011) y Caribe Misterioso (2010). Además, ha participado en la XXVIII y XXI Bienal de Artes Visuales del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, y ha sido invitada a exhibiciones en importantes espacios como el Museo del Barrio en Nueva York y la Galería Nacional de Costa Rica.
Su obra Ritual (2025), dedicada a la sanación, recibió el Gran Premio de la XXXI Bienal Nacional de Artes Visuales del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo. Actualmente, reside en Santo Domingo, donde continúa desarrollando una obra que integra lo espiritual, lo simbólico y lo político, tejiendo una narrativa desde el cuerpo como archivo de resistencia y sanación.
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