En un emotivo homenaje póstumo, figuras del ámbito político, comunicadores y familiares se reunieron en la funeraria Blandino, en la avenida Abraham Lincoln del Distrito Nacional, para despedir a Cosette Bonnelly, quien dejó una profunda huella en el periodismo dominicano. La ceremonia se llevó a cabo en medio de la tristeza por su partida, donde se expresaron muestras de solidaridad hacia su esposo, Persio Maldonado Sánchez, y sus hijos.
Entre los asistentes se encontraban el presidente de la República, Luis Abinader; el expresidente Leonel Fernández; el presidente del Partido Revolucionario Dominicano, Miguel Vargas Maldonado; y el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, entre otros destacados funcionarios y personalidades del país. También estuvieron presentes la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, y los precandidatos presidenciales del Partido de la Liberación Dominicana, Francisco Domínguez Brito y Francisco Javier García.
Los asistentes compartieron un sentimiento común de pesar por la pérdida de Bonnelly, recordándola con cariño y admiración. En sus intervenciones, además de reconocer su trayectoria, manifestaron la cercanía que mantuvieron con ella y el impacto de su ausencia.
Las muestras de afecto han llegado desde diversos sectores de la vida nacional, incluyendo políticos, empresarios, periodistas y lectores que han expresado sus condolencias a la familia. En cada mensaje se destaca su legado y las cualidades humanas que la caracterizaban, así como su contribución al periodismo dominicano.
Cosette del Carmen Bonnelly Betances fue fundadora y directora ejecutiva de El Nuevo Diario, medio que inició sus operaciones el 8 de mayo de 1981. Su liderazgo fue fundamental en el crecimiento del periódico, enfrentando los desafíos de la prensa y la transformación tecnológica de los medios.
Pionera en el periodismo digital en la República Dominicana, Bonnelly promovió la innovación y el desarrollo de nuevas plataformas informativas, incluyendo la expansión de la televisión del periódico. También se destacó por su interés en la pluralidad informativa y la apertura de oportunidades para nuevas generaciones de comunicadores.
Su legado va más allá de su trabajo en el medio, ya que quienes la conocieron resaltan su sensibilidad, su trato cercano y su pasión por el arte, la pintura, la poesía y la literatura. Estas cualidades son parte de los recuerdos que hoy comparten quienes lamentan su partida.
Entre palabras de consuelo y gestos de solidaridad, se mantiene el reconocimiento a una mujer que contribuyó significativamente al desarrollo de El Nuevo Diario y dejó una huella perdurable en el periodismo dominicano.

