Cosette Bonnelly, reconocida figura de la cultura dominicana, deja un legado imborrable en el ámbito de la poesía y la comunicación. Su ausencia se siente profundamente, ya que su vida estuvo marcada por su amor inquebrantable por las letras y su habilidad para narrar historias. A lo largo de su trayectoria, Bonnelly cultivó relaciones en la política y la cultura, dejando huellas en cada uno de esos caminos.
El aroma a café y cigarrillo que la rodeaba se convirtió en el telón de fondo de innumerables conversaciones profundas y reflexiones sobre la vida. Su capacidad para el diálogo y la disquisición la hacía única, siempre dispuesta a compartir sus planteamientos sobre la realidad cotidiana. Bonnelly se destacó no solo por su talento literario, sino también por su solidaridad y su forma particular de amar.
Su legado se extiende más allá de su obra poética, ya que fue una madre y abuela entrañable, dejando una marca indeleble en su familia. Durante más de cuatro décadas, fue compañera de quienes la rodeaban, brindando apoyo y amor incondicional. Su vida y obra seguirán siendo recordadas y celebradas en la cultura dominicana.

