El jefe de la ONU, António Guterres, alertó el jueves sobre el impacto negativo que el cierre del estrecho de Ormuz está teniendo en la economía global.
Durante una conferencia de prensa, Guterres afirmó que esta situación está «estrangulando la economía mundial», lo que genera preocupaciones sobre el futuro económico.
A pesar de que las restricciones pudieran levantarse en el corto plazo, Guterres advirtió que «las cadenas de suministro tardarán meses en recuperarse».
Esta prolongación de la crisis podría resultar en una menor producción económica y en el mantenimiento de precios altos en diversos sectores.
Desde mediados de abril, Estados Unidos ha bloqueado los puertos iraníes como respuesta al cierre del estrecho de Ormuz, una acción que Irán ha tomado como represalia a los ataques israeloestadounidenses que comenzaron el 28 de febrero.
Aunque ambos países han mantenido un alto el fuego desde el 8 de abril, las negociaciones para resolver el conflicto permanecen estancadas.
El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, que anteriormente era responsable del tránsito de una quinta parte de los hidrocarburos del mundo, sigue en niveles mínimos.
Esta situación ha llevado a un cambio en las rutas comerciales, con un aumento en el transporte de contenedores de carga por camión desde Catar, Emiratos Árabes y Kuwait hacia puertos saudíes en el mar Rojo, como Yeda, donde el flujo de mercancías ha crecido un 140 % desde febrero.
Reacciones de Irán ante la situación
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, expresó que el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz asegurará un futuro sin la presencia de Estados Unidos en la región.
En un mensaje compartido en X, destacó que «gestionando el estrecho de Ormuz, Irán se otorgará a sí mismo y dará a sus vecinos un futuro libre de la presencia e injerencia de Estados Unidos».
Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos generará perturbaciones en el Golfo, pero fracasará en su objetivo.
En un comunicado, Pezeshkian afirmó que «cualquier intento de imponer un bloqueo marítimo o restricciones es contrario al derecho internacional» y que tales acciones están «condenadas al fracaso».
La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo crítica, y las repercusiones económicas se sienten a nivel mundial.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de este conflicto y sus efectos en el comercio y la producción energética.
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