Una serie de ciberataques contra los sistemas de refrigeración de supermercados y otros comercios ha afectado a establecimientos en al menos cinco países europeos, según se informó el 2 de noviembre. Estos incidentes han puesto de manifiesto que la ciberseguridad es un tema que trasciende lo informático y se convierte en una cuestión de seguridad física y sanitaria, según expertos consultados por EFE.
A pesar de las similitudes en los procedimientos observados en diferentes países, no hay pruebas suficientes que conecten los ataques ni que indiquen el uso de inteligencia artificial (IA) en su ejecución. Los especialistas, como Hervé Lambert de Panda Security y Josep Albors de ESET España, han señalado que aún existen muchas incógnitas sobre la autoría y la motivación detrás de estos ciberataques.
Detalles de los ataques
Los ataques han resultado en pérdidas de comestibles y retiradas preventivas de productos en países como Bélgica, Países Bajos y Suecia, y ocurrieron tres semanas después de un episodio similar en Francia, donde también se vieron afectados tres bancos de sangre. A pesar de que estos incidentes elevaron la temperatura de las neveras que conservan muestras de donaciones, no hubo impacto sanitario gracias a los sistemas de alerta que funcionaron adecuadamente.
Los sistemas de refrigeración están conectados a plataformas informáticas que permiten su supervisión y control a distancia. Si un ciberdelincuente logra acceder a estas plataformas, puede modificar parámetros críticos como la temperatura, lo que representa un riesgo significativo, advierte Lambert.
Los ataques a supermercados y bancos de sangre han mostrado que los ciberdelincuentes pueden acceder a sistemas de control remoto y alterar su funcionamiento. Aunque existen similitudes en los métodos utilizados, aún no se ha confirmado si están relacionados. Además, la facilidad de acceso a herramientas de ciberataque en internet ha reducido la barrera de entrada para los delincuentes.
Implicaciones y recomendaciones
Los expertos advierten que un sistema desactualizado o una contraseña débil pueden ser suficientes para comprometer una instalación. Aunque no hay evidencias del uso de IA en estos ataques, ambos especialistas coinciden en que su potencial podría aumentar la capacidad de ataque de personas con conocimientos técnicos limitados.
A pesar de que se ha mencionado a grupos de hackers prorrusos como NoName057(16) y Z-Pentest, no hay pruebas concretas que vinculen a estos grupos con los ataques. La motivación detrás de los ciberataques no parece ser económica, lo que lleva a los expertos a plantear la posibilidad de objetivos geopolíticos.
Para prevenir futuros incidentes, Albors enfatiza la necesidad de identificar y proteger los sistemas físicos expuestos al control remoto, asegurando que solo personal autorizado tenga acceso. También es crucial invertir en ciberseguridad y adoptar el concepto de ‘security by design’, integrando medidas de seguridad desde el diseño de dispositivos y procesos tecnológicos.
La seguridad absoluta no existe, pero es posible reducir significativamente los riesgos mediante la actualización de sistemas y la separación de redes corporativas de aquellas que controlan instalaciones críticas. El objetivo debe ser no solo evitar ataques, sino también prevenir que se conviertan en crisis reales.

