Las autoridades chinas han intensificado las operaciones de rescate tras el terremoto de magnitud 7 que sacudió la región del Tíbet, dejando al menos 16 muertos y 54 heridos, según el último balance de la agencia oficial Xinhua. El seísmo ocurrió el jueves a las 22:33 hora local, con epicentro en el condado de Baqing, a una profundidad de diez kilómetros.
El Ministerio de Gestión de Emergencias elevó la respuesta nacional del nivel IV al III, enviando un equipo liderado por el director de la Administración Sismológica de China, Wang Kun. El presidente Xi Jinping ha ordenado que se concentren los esfuerzos en la búsqueda de supervivientes, atención a los heridos y garantizar el alojamiento de los damnificados.
Xi también destacó las dificultades que presenta la elevada altitud de la zona, las bajas temperaturas y las posibles réplicas. El primer ministro, Li Qiang, instó a reforzar la vigilancia sísmica y prevenir desastres secundarios, mientras que centenares de rescatistas y equipos sanitarios fueron movilizados hacia las localidades afectadas.
Más de 1.600 personas participan en las labores de emergencia en el condado de Baqing, donde se han enviado tiendas de campaña, mantas y otros suministros básicos para atender a los damnificados. El terremoto también provocó desprendimientos de rocas en la carretera nacional G317, que fueron despejados durante la madrugada.
El Ministerio de Recursos Naturales activó una respuesta de nivel III para prevenir posibles deslizamientos y otros riesgos geológicos en la región. Hasta las 7:00 hora local, se habían registrado 413 réplicas, siendo la mayor de magnitud 4,3, según la Red Sismológica de China.
La zona afectada, ubicada en la meseta tibetana a unos 4.800 metros de altitud, es conocida por su elevada actividad sísmica. En enero de 2025, otro terremoto de magnitud 6,8 en el condado tibetano de Dingri causó al menos 126 muertos y significativos daños materiales.

