La inseguridad y las malas condiciones de las aceras han llevado a los dominicanos a caminar menos por las calles. Estos dos factores han contribuido a que la población prefiera el uso del vehículo de motor en lugar de optar por caminar, lo que afecta la salud y el bienestar de los ciudadanos. El miedo a la delincuencia ha hecho que muchos eviten salir a las calles, permitiendo que la criminalidad se apodere de los espacios públicos.
La falta de acción frente a la delincuencia ha generado un ambiente propicio para que esta se expanda. La percepción de inseguridad ha calado hondo en la sociedad, haciendo que los ciudadanos se sientan vulnerables al salir de sus hogares. Las aceras en mal estado también representan un riesgo, dificultando el tránsito peatonal y desincentivando el caminar.
Es fundamental que se tomen medidas para mejorar la seguridad y las infraestructuras urbanas. Solo así se podrá recuperar la confianza de la población en el uso de las calles. La combinación de un entorno seguro y aceras en buen estado podría fomentar hábitos más saludables entre los ciudadanos.
La situación actual refleja una necesidad urgente de atención por parte de las autoridades. La comunidad espera respuestas efectivas que aborden tanto la delincuencia como el deterioro de las aceras. Sin un cambio significativo, la tendencia de caminar menos podría continuar afectando la calidad de vida de los dominicanos.

