Al menos siete personas murieron y una fue detenida tras un bombardeo ordenado por el Gobierno colombiano en el departamento del Chocó contra el Clan del Golfo, según informó el presidente Abelardo de la Espriella. La operación, denominada Oppenheimer, se llevó a cabo el pasado miércoles en el municipio de Nóvita, y tuvo como objetivo una subestructura del grupo criminal que controla corredores del narcotráfico.
De la Espriella destacó que el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea colombiana lograron atacar a la facción liderada por Edwin Guzmán Martín, conocida como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), la mayor organización criminal del país. Entre los fallecidos se encuentra Jason Arley García, alias Álex o Canoso, quien era considerado el tercer jefe del grupo y estaba implicado en homicidios, reclutamiento de menores y minería ilegal.
El presidente afirmó que García acumulaba casi diez años de experiencia en grupos narcoterroristas y había ocupado posiciones de mando. Además, el operativo resultó en la incautación de diez armas largas, un lanzagranadas, municiones, explosivos y material de guerra, lo que debilitó la capacidad de combate del Clan del Golfo.
De la Espriella enfatizó que se retiraron las armas que amenazaban a las comunidades y se golpeó el mando y las finanzas del grupo. El mandatario también anunció que se mantendrá una ofensiva total para desarticular al Clan del Golfo.
Este bombardeo ha generado controversia debido a la posibilidad de que afecte a niños y adolescentes reclutados por la organización criminal. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, ya se han registrado ocho menores de edad muertos en operativos similares.
La polémica se intensificó tras un bombardeo en Guaviare a finales de agosto, donde tres de los diez fallecidos eran menores. A principios de este mes, otro operativo en la región del Catatumbo dejó como saldo a una adolescente de dieciséis años fallecida.

