Al menos 22 civiles, en su mayoría mujeres y niños, murieron este sábado en un ataque aéreo al este de Saná, Yemen, según informó el Gobierno de facto de los rebeldes hutíes. El ataque, que dejó además 30 heridos, fue atribuido a Arabia Saudí, que lidera una coalición militar contra los insurgentes.
El Ministerio de Salud y Medio Ambiente hutí indicó en un comunicado que se prevé que el número de víctimas aumente. Entre los heridos se encuentra un camarógrafo de la cadena de televisión Al Masirah, controlada por los hutíes, quien resultó lesionado mientras cubría el ataque.
El bombardeo tuvo lugar en la aldea de Al Shariya, en el distrito de Bani Hashish, donde se destruyeron cinco viviendas habitadas por civiles. El portavoz del grupo hutí, Mohamed Abdulsalam, denunció en su cuenta de X que Arabia Saudí continúa atacando a civiles en mercados y aldeas.
Hasta el momento, ni Arabia Saudí ni el Gobierno yemení reconocido internacionalmente han hecho comentarios sobre este ataque. Ayer, otro bombardeo en un mercado de la provincia de Taiz dejó 30 muertos, lo que ha intensificado las tensiones en la región.
Los hutíes han responsabilizado a la coalición militar liderada por Riad por estos ataques, mientras que el portavoz militar del Gobierno yemení, Majid al Nuzaili, acusó a los insurgentes de llevar a cabo el bombardeo en una zona en disputa.
Ninguna de las afirmaciones de ambas partes ha podido ser verificada de manera independiente. Este ataque mortal ocurre en el contexto de una ofensiva en Yemen que ha dejado más de 1,700 muertos desde agosto, según cifras recientes de la ONU.

