La derogación del Decreto 693-24, que mantenía una salvaguardia arancelaria para las importaciones de arroz estadounidense, plantea nuevos desafíos para la producción arrocera dominicana. Esta decisión, anunciada recientemente, genera inquietud sobre la competitividad del arroz criollo frente a futuros volúmenes de importación libres de aranceles. En 2025, la producción nacional de arroz creció un 5.24%, alcanzando los 14.7 millones de quintales, cubriendo el 95.75% del consumo estimado.
El arroz es el rubro más importante del sector agropecuario dominicano, ocupando más de 3 millones de tareas de tierra. A pesar de su crecimiento, los productores enfrentan altos costos de producción que afectan la rentabilidad del rubro. En 2025, el consumo per cápita de arroz fue de 141.92 libras anuales, un aumento significativo respecto a los 122.32 libras del año anterior.
Impacto de la derogación en el sector arrocero
Marcos Rodríguez, presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), estima que el consumo mensual de arroz en el país oscila entre 1 y 1.5 millones de quintales. Asegura que el arroz dominicano es preferido por su sabor y textura, aunque reconoce que el producto estadounidense tiene ventajas en rendimiento y costos de producción. Esta situación ha llevado a un aumento en las importaciones de arroz, que promediaron medio millón de quintales entre 2005 y 2023, pero se dispararon a 4,716,111 quintales en 2024.
El financiamiento estatal también juega un papel crucial en el sector, con el arroz recibiendo el 44.9% de los préstamos del Banco Agrícola en 2025, lo que ha permitido apoyar la producción y comercialización. Sin embargo, la brecha de productividad con el arroz estadounidense persiste, con un rendimiento de 5.28 toneladas por hectárea en República Dominicana frente a 9.42 toneladas en Estados Unidos.
El costo de producción del arroz criollo se sitúa en 459 dólares por tonelada, considerablemente más alto que los 344 dólares del arroz estadounidense. Rodríguez señala que el incremento en los precios de insumos agrícolas y del diésel ha presionado los costos de producción al alza.
Reacciones y expectativas del sector
El ministro de Agricultura, Francisco Espaillat Bencosme, defendió la derogación del decreto, asegurando que no implica un abandono del sector arrocero. Indicó que la decisión responde a compromisos comerciales y a una visión de Estado que busca apoyar la producción nacional. Los gremios arroceros esperan medidas de protección similares que les ayuden a enfrentar la competencia.
El presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro), Wilfredo Cabrera, solicitó la creación de una mesa de trabajo con organizaciones arroceras para evaluar el impacto de la derogación y establecer acciones que protejan la producción local. A medida que el sector se adapta a estos cambios, el reto será mejorar la competitividad del arroz dominicano en un mercado cada vez más abierto.

